"Cómo pueden las familias católicas esforzarse por permanecer unidas en esta vida y en la otra" es una nueva carta pastoral del arzobispo de St. Paul-Minneapolis
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| Crédito: Halfpoint | Shutterstock |
El arzobispo
Bernard Hebda, de St. Paul y Minneapolis, ha dirigido unas oportunas palabras
de aliento y esperanza a las familias católicas. Ha escrito una carta pastoral,
titulada "Solo una cosa es necesaria: cómo las familias católicas pueden
esforzarse por permanecer unidas en esta vida y en la venidera", con
motivo del décimo aniversario de su toma de posesión como arzobispo (en la
festividad de Nuestra Señora de Fátima). La carta se inspira profundamente en
las Escrituras, en la vida de los santos y en las realidades de la vida
familiar moderna para tener un hogar tranquilo.
Aunque reconoce
las importantes presiones culturales —el declive de la práctica religiosa, la
fragmentación familiar, las pantallas, la ansiedad y las distracciones—, el
arzobispo Hebda orienta a las familias hacia Cristo como fuente de la verdadera
unidad y paz. He aquí tres grandes recordatorios de la carta que pueden ayudar
a fomentar una vida familiar más pacífica.
1. Solo una
cosa es necesaria: poner a Jesús en el centro
Haciéndose eco
de las palabras de Jesús a la inquieta Marta (Lc 10, 42), el arzobispo Hebda
recuerda a las familias que "solo una cosa es necesaria": una
relación viva con Cristo. Todo lo demás brota de este eje central. Cuando Jesús
es el centro absoluto de la vida familiar, los padres pueden amar a sus hijos
con Su amor abnegado, sincero y misericordioso.
Este
recordatorio trae paz al liberar a las familias de la tiranía del ajetreo sin
fin y de las expectativas mundanas. La santidad es posible en la vida
"ordinaria", como lo demostraron los santos Luis y Zélie Martin, cuyo
testimonio de fidelidad en medio del sufrimiento y la pérdida, con el que todos
podemos identificarnos, produjo frutos extraordinarios (los cinco hijos que
sobrevivieron ingresaron en la vida religiosa). Se invita a las familias a dar
prioridad a la oración, a los sacramentos y a las sencillas prácticas diarias
que mantienen los corazones volcados hacia el Señor.
2. El camino
estrecho conduce a la vida, pero exige vigilancia
El arzobispo
Hebda habla con franqueza sobre el "desafío urgente" al que se
enfrentan hoy las familias, especialmente en lo que respecta a diversos rasgos
de personalidad. El mundo está plagado de distracciones, materialismo, uso
excesivo de la tecnología, soledad y confusión moral. Recuerda que el papa San
Juan Pablo II vio con claridad que "el futuro de la humanidad pasa por la
familia". A modo de aliento, el arzobispo Hebda hace referencia a la parábola
del sembrador (Mt 13), destacando cómo las "espinas" de las
preocupaciones mundanas pueden ahogar la semilla de la Palabra de Dios.
El gran mensaje
que nos transmite esto es esperanzador: la puerta estrecha que conduce a la
vida (Mt 7, 13-14) es accesible gracias a la gracia de Dios. La paz no proviene
de escapar de los desafíos, sino de recorrer el camino juntos con la mirada
fija en el cielo. Este camino implica ejercer vigilancia sobre las pantallas y
los medios de comunicación, cultivar el silencio y la conversación auténtica,
limitar las distracciones y elegir la "tierra fértil" donde la fe
pueda echar raíces profundas. Las familias que recorren este camino juntas
experimentan una conexión más profunda y una mayor resiliencia.
3. No estás
solo: la Iglesia te acompaña
Uno de los
mensajes más reconfortantes de la carta es que las familias no tienen por qué
recorrer este camino solas. La Iglesia está dispuesta a colaborar, apoyando a
los padres como primeros maestros de la fe. El arzobispo Hebda describe formas
concretas en que las parroquias, las escuelas y la archidiócesis pueden
acompañar a las familias a través de grupos pequeños, recursos para la crianza
de los hijos, pastoral juvenil, retiros y apoyo especial para aquellos con
hijos que se han alejado de la fe (invocando a Santa Mónica).
Esta
solidaridad eclesial aporta una paz profunda. Basándose en el testimonio de las
familias santas y en la intercesión de los santos, el arzobispo anima a la
perseverancia con una perspectiva eterna. Incluso en las dificultades, la
gracia de Dios es sobreabundante, y las familias pueden estar unidas no solo en
esta vida, sino para siempre en la próxima.
Hay esperanza
en la familia
La carta del
arzobispo Hebda es, en definitiva, una invitación a la esperanza. En un mundo
que a menudo empuja a las familias en muchas direcciones, estos recordatorios
orientan los corazones hacia lo que realmente importa. Al centrarse en Cristo,
recorrer deliberadamente el camino estrecho y apoyarse en la Iglesia, las
familias pueden cultivar la paz que proviene de vivir como si "solo una
cosa fuera necesaria".
Las familias
católicas de todo el mundo —no solo en la Arquidiócesis de St. Paul y
Minneapolis— encontrarán sabiduría y aliento en esta carta pastoral. Está
disponible en inglés y español, así como en formato PDF, versión de audio y
folleto. Descarguen y lean "Una sola cosa es necesaria" para
reflexionar sobre ella juntos en familia o en pequeños grupos. Al hacerlo, que
su hogar se convierta en un lugar de mayor unidad, alegría y paz en Cristo.
Rose Bryan
Fuente: Aleteia
