Tomates amarillos
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos días, hoy Leti nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
Ayer por la tarde me llamó Antonio, nuestro hortelano,
y me dijo: «¿Dónde estás? ¿Te traigo una cosa?». Estaba con una amiga en el locutorio
y fuimos a verle. Traía una banasta de hortalizas y, entre ellas, tomates.
Le dimos las gracias y, cuando él se fue, los
probamos… realmente están buenísimos.
Cuando estaba en la oración, me acordaba de los
tomates amarillos, pero sobre todo de mi incredulidad ante que fueran tomates
de verdad. Porque en mi cabeza el tomate es rojo y nunca los había visto amarillos
y, por lo tanto, no existían para mí.
Le decía al Señor cómo a veces dudamos de Él porque no
le conocemos. Solo sabemos del Señor de oídas o por lo que nos cuentan. Pero
qué distinto es cuando la experiencia es en tu alma; entonces pasa de la teoría
a la vivencia.
Una cosa es que nos cuenten que Cristo ha muerto y
resucitado por ti, y otra que esa vivencia se haga carne en ti y que tus
muertes, que todos las tenemos, como son la soledad, el sufrimiento, la
enfermedad, la incomprensión y el desaliento, Jesús las resucite y desde allí
tengas vida.
Porque esto es lo que hace Jesús: nos hace pasar de la
muerte a la vida, de la incredulidad a la fe, del egoísmo al amor, de la
desesperación a la esperanza. Porque Jesús lo único que quiere es que seas
feliz.
Hoy el reto del amor es ir a la Eucaristía este
domingo y pedirle que pase tu fe de la cabeza al corazón.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
23 agosto 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
