ESCAPISMO, ¿UNA EPIDEMIA MODERNA PARA LIDIAR CON EL DOLOR?

¿Alguna vez te has preguntado qué acciones de las que haces repetidamente pueden ser una ruta de escapismo alejándote de tu relación con Dios sin saberlo?

Crédito: Miljan Zivkovic | Shutterstock

El escapismo se ha convertido en una epidemia silenciosa afectando a la mayoría de la población mundial, evitando a toda costa el dolor, tanto físico como espiritual para impedirnos centrarnos en lo que verdaderamente importa, pues esta constante estimulación ha erosiona nuestra capacidad de estar a solas con nosotros mismos y procesar nuestros pensamientos en silencio. 

Dicha epidemia de la cual nos habla Gabriel González, host de podcast Unbound y el hermano José Andrés González, nos invita a cuestionar nuestras actividades cotidianas y evaluar si estas se han convertido en una adicción normalizada para escapar de la realidad, haciendo a un lado las emociones, nuestro dolor interno y la soledad que cada vez ataca más a la sociedad. 

Escapes invisibles, ¿hacia dónde encaminamos la vida?

El hermano José, propone que debemos ser cuidadosos, ya que no todas las actividades de escape son necesariamente negativas, algunas son positivas; sin embargo, pueden convertirse en mecanismos de huida para no sentir el dolor o la insatisfacción.

Confrontar para sanar

El mensaje central que comparte Gabriel González es que la libertad real no consiste en encontrar un escape mejor, sino en dejar de necesitar escapar. La constante estimulación nos impide mirar de frente al dolor, que es el único camino genuino hacia la salud mental, la paz interior y la verdadera felicidad.

Solo de esta manera podremos sanar nuestra vida interior, nuestras dificultades e incluso aquellos hábitos negativos o positivos que se han convertido en una adicción. 

A continuación te mostramos algunos pasos para evitar el escapismo y caminar desde nuestra realidad.

1. Hacer verdad con la vida propia

"Sin silencio es imposible hacer verdad con la propia vida". Es necesario dedicar tiempo a la reflexión durante la rutina, de esta manera tendremos más claridad sobre dónde estamos parados y en qué nos refugiamos, explicó el hermano José. 

2. Desahogar todo

Es necesario sacar todo lo que está en nuestra mente y plasmar nuestros hábitos cotidianos para poder reflexionar sobre ello; esto puede hacerse, por ejemplo, por medio de la escritura, según la recomendación de muchos especialistas.

Una vez que se escribe todo, podemos tener un panorama que contemplar, y así detectar qué nos está motivando a hacer lo que hacemos en el día a día: qué hacemos por pasión, rutina o salud, y qué hacemos por escapar del dolor. Lograr esto es un reto importante ya que, por más natural que parezca, existen vicios aceptados por la sociedad que se convierten en algo "normal", por ejemplo, el exceso de trabajo, lo disfrazamos de productividad; el exceso de deporte, lo vemos como una vida sana.

3. Aprender a descansar

El hermano José, destaca que, en la actualidad, confundimos el descanso con el escape. Sin embargo, al escapar de nuestra propia vida, nunca encontraremos felicidad. 

La gratificación instantánea viene a promover en nosotros una necesidad constante de estímulos que nunca terminarán por ser suficientes, el hermano describe a este suceso como una "anestesia existencial", misma que nos hace perder la sensibilidad al dolor, a la vida y a la alegría verdadera. 

4. Permitir que Jesús nos guíe

Finalmente, debemos optar por permitir que Jesús sea parte de nuestra vida, sin verlo como una “solución mágica”, sino más bien, un acompañante que entra directamente en el vacío del ser humano para sostenerlo durante el proceso de sanación.

De esta manera podremos hacerle frente a nuestras ataduras, permitiéndonos vivir con calma, ver lo que nos impide avanzar y lo que podemos fortalecer en nuestra vida interior.

Karen Hutch

Fuente: Aleteia