Todos tenemos deseos, incluso los relacionamos con la magia y los genios de los cuentos de hadas, pero ¿qué pasa cuando pedimos a Dios que nos los cumpla?
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| Crédito: MAYA LAB |
Dios creo al
ser humano con cuerpo y alma espiritual. Su cuerpo indica cuando requiere de
alimento, sueño y agua, por decir algo; pero su instinto - ligado a su
inteligencia - le hace pensar en que hay más que solo satisfacer sus
necesidades fisiológicas. Aspira a alcanzar los deseos de su corazón.
Todos tenemos
deseos
Los cuentos de
hadas muestran claramente que el hombre y la mujer están siempre buscando
alcanzar sus sueños. Y es algo innato en cualquier persona. ¿Quién no desea
algo en la vida? comprar una casa, tener un automóvil, viajar por el mundo,
formar una familia, vivir mucho tiempo, ser feliz...
Por eso, el
papa Francisco - de feliz memoria - tocó el tema del "deseo" en una
de sus audiencias.
Ahí se refirió
al deseo como a un elemento del discernimiento, porque "es una nostalgia
de plenitud que no encuentra nunca plena satisfacción, y es el signo de la
presencia de Dios en nosotros".
Para el Santo
Padre "el deseo no son las ganas del momento" es más bien la falta
del "punto de referencia que orienta el camino de la vida", pero
tiene una característica especial: permanece vivo mucho tiempo, y si se trabaja
con empeño tiende a concretizarse.
Jesús cumplió
deseos
¿El Señor Jesús
cumplió deseos?, ¡sí!, Pero no hay que escandalizarse. En el evangelio tenemos
un ejemplo perfecto, pero Jesús no lo hizo como el genio de la lámpara de
Aladino. Fue debido a la insistencia - un deseo que había durado en el tiempo,
como señala el papa Francisco - y que alcanzó su meta porque lo quiso con
fuerza y trabajó duro para ello.
Menciona el
papa que "El deseo te hace fuerte, valiente, te hace ir adelante siempre
porque tú quieres llegar a eso: “Yo deseo eso” ".
Volviendo al
evangelio: una mujer cananea gritaba detrás de Jesús porque quería que curara a
su hija. El Señor la ignora y también ignora a sus discípulos que le piden que
la atienda. Finalmente, la insistencia y la humildad de la afligida madre que
como un perrito se conforma con las migajas de los hijos, alcanza la admiración
del Señor y la esperada frase que confirma su petición:
"¿Mujer,
qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas'. En aquel momento quedó
curada su hija" (Mt 15, 28).
Pide con fe
Por supuesto,
el Señor escucha nuestras súplicas y nos ayuda para alcanzar lo que deseamos,
pero requiere de dos factores importantes: primero, que nos esforcemos buscando
todos los medios legítimos y posibles para lograrlo; y segundo, que le pidamos
con fe para que se cumplan, si son para nuestra salvación.
Así es como
concluye el papa Francisco, a quien recordamos con cariño:
“Danos el deseo
y hazlo crecer, Señor”. Porque también Él tiene un gran deseo respecto a
nosotros: hacernos partícipes de su plenitud de vida" (Audiencia General,
Miércoles 12 de Octubre de 2022).
Mónica Muñoz
Fuente: Aleteia
