El sacerdote, escritor e influencer Jesús Silva da para El Debate unas claves para mantener e incrementar la fe en verano, tan sencillas como eficaces
![]() |
| Getty Images / iStockphoto |
En el sutil
arte del acompañamiento espiritual, la llegada del verano suele venir, bajo el
brazo, con un consejo de lo más certero: «Que el verano de tu vida no sea
el invierno de tu alma».
¿Y por qué?
Porque, aunque a lo largo del año, la falta de tiempo libre y los agobios
de la rutina suelen ser algunas de las excusas más frecuentes para
descuidar aspectos como la vida de oración o la práctica de los sacramentos,
con la llegada de las vacaciones el argumento se vuelve radicalmente contrario.
O sea, que los viajes,
los planes con amigos, el ocio hasta altas horas de la madrugada o una rutina
que salta por los aires, terminan por no dejar espacio a la contemplación, la
oración o, incluso, la misa dominical.
Para evitar que
el calor reseque también la temperatura espiritual, hemos pedido cinco consejos
prácticos al sacerdote Jesús Silva, escritor y creador de contenido
que cuenta con más de 300.000 seguidores en sus redes
sociales. Y estas han sido sus recomendaciones:
1. No dejarse
llevar por el bajón
Silva anima, en
primer lugar, a «no dejarse llevar por el bajón veraniego de no hacer
nada tirado, sino espabilar un poco. Es un consejo de carácter más bien
interior: no dejar que te pueda el calor, sino decir: ‘Voy a sacar un tiempo al
día, o a la semana, para cultivar mi fe de un modo explícito’».
2. Presencia
cotidiana y constante
Para mantener
la fe, Jesús Silva propone pequeños gestos para mantener la «presencia de Dios»
a lo largo de la jornada: «Rezar pequeñas jaculatorias durante el
día, ponerse en el móvil un fondo de pantalla que tenga una imagen
del Señor o de la Virgen, o proponerse rezar un misterio del Rosario
al día, si crees que no vas a poder rezar el Rosario entero».
3. Adelantarse
al domingo
El sacerdote y
escritor da un consejo que vale para todo el año, pero es especialmente útil en
verano: «Leer el Evangelio del domingo algún día entre semana, y dedicar
un ratito a meditar un poco sobre él y a ver qué me dice Dios a mí, en este momento
de mi vida, a través de esa Palabra concreta».
4. Una lectura
espiritual sencilla
«Ahora que hay
más tiempo -recalca Jesús Silva, que es conocido en redes como @elpadrejesus-,
un buen consejo es leer algún libro de espiritualidad, que sea sencillito
y fácil». No hace falta un atracón de tratados teológicos, sino que basta con
«una lectura diaria, que puede ser de sólo cinco páginas, para poder ir
profundizando en nuestra fe y en nuestra formación, y así estar un poco más
cerca de Dios».
5. No inventar
nada nuevo
Por último,
Jesús Silva reconoce que, en realidad, «no hay que inventar nada nuevo: lo más
importante es participar de la misa del domingo». Eso sí, las vacaciones
pueden suponer un incentivo para «hacerlo de un modo consciente e intenso,
tratando de llegar con tiempo, o incluso un poco antes para rezar». Y
prestar atención, más que a la homilía, «sobre todo, a la lectura de la
Palabra, tratando de 'meterme dentro'», recomienda Silva.
Porque, justo
cuando ahora cargamos cada día de mil y un planes de ocio, para mantener o
fortalecer la fe en vacaciones, «a veces no hacen falta muchas cosas, sino
simplemente vivir bien las que ya tenemos».
José Antonio
Méndez
Fuente: El Debate
