La fuerza de la comunidad
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Leti nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Hace unos días
recibí un correo de una persona que está haciendo la tesis doctoral sobre el
hábito religioso femenino en la Iglesia Católica. Historia, simbolismo y
estética. En concreto, pedía poder hablar con alguna hermana para que le
contara sobre el hábito.
En el recreo,
lo comenté a las hermanas y fue precioso, porque cada una contaba lo que sabía.
Unas contaban el significado para nuestra Orden; otras hablaban de las
distintas piezas que lo componen, según las Constituciones. Otras, del material
de la tela y de cómo antiguamente se usaban otras telas. Otras, de cómo se
conservan; otras, de cómo se hacen, incluidos los patrones.
En fin, un
recreo de lo más animado. Ahora cada una escribirá lo que ha compartido y,
entre todas, le escribiremos todo lo que le podemos aportar.
Cuando llegué a
la oración, me venía a la cabeza el recreo y la fuerza de la comunidad; cómo,
si cada uno pone al servicio de los otros lo que sabe, la comunidad se
enriquece.
Lo vemos en
Jesús. Él podía haber predicado solo, pero eso no lo quiso. Llamó a unos
discípulos para que juntos el mensaje llegara más lejos. De hecho, los mandaba
de dos en dos a predicar el Reino de Dios. Y es verdad que la comunidad para
Jesús fue fuente de gozo y también de sufrimiento. Pero Él lo quiso así y así
lo quiere para nosotros.
Jesús no quiere
que vivamos solos la fe; quiere que la vivamos juntos en la Iglesia. Que
compartamos con los hermanos, que nos ayudemos, porque lo que hacemos a uno de
ellos, al mismo Jesús se lo estamos haciendo.
A veces nos
preguntamos: ¿dónde está Dios? Y Jesús nos dice: en el que vive contigo, en el
que llora, en el que sufre, en el que tiene hambre, en el pequeño.
Hoy el reto del
amor es tener un gesto de amor hacia alguien que lo necesite. Que tu mano de
ayuda le lleve al Señor.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
06 julio 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
