Todo tiene su momento
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Leti nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Estos días me
encanta mirar por la ventana porque, en el horizonte, se ven los campos
totalmente dorados. El trigo y la cebada ya han crecido y cubren el campo con
un manto dorado.
Pero esta
mañana, cuando me he asomado, ya estaban las cosechadoras recogiendo el grano y
dejando la paja en el suelo. En unos pocos días aparecerán las que alpacan la
paja, porque en el campo no se desperdicia nada.
Después he
cogido la Biblia y he buscado el pasaje donde Jesús dice: «En verdad, en verdad
os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo; pero, si
muere, da mucho fruto» (San Juan 12,24).
Y le decía al
Señor qué distinto es leer su Palabra cuando ves lo que Él dice en el
Evangelio, en lugar de imaginártelo. Porque hoy la fe se ha hecho realidad: ya
no son solo unas palabras, sino que veo por mí misma que su Palabra se cumple.
También me daba
cuenta de que el campo siempre me enseña a ser paciente, que todo tiene su
momento. Por mucho que me impaciente, no voy a poder hacer que la espiga
crezca. Necesita su sol, su agua y su tiempo para dar fruto.
Pero la
impaciencia nos juega muy malas pasadas. Queremos las cosas ya y aquí. La
instantaneidad causa muchos estragos en nuestra vida, y no te cuento en la vida
espiritual.
Porque una de
las características del Señor es lo paciente que es con nosotros. Nosotros
llegamos a pensar que Dios se ha olvidado de nosotros, pero no es así. Solo
ocurre que sus tiempos no son los nuestros, como hoy vemos en este precioso
campo.
Hoy, el reto
del amor es ser paciente con esa persona con la que piensas que no hay nada que
hacer. Ora por ella y, si puedes, acércate pacientemente.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
12 julio 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
