Rosa preservada
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Leti nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Como ya he
compartido alguna vez en el reto, la flor que más me gusta es la rosa roja. Me
parece de una belleza impresionante, delicada y elegante. Me quedo mirándola,
contemplándola, porque veo en ella la mano del Señor de una manera especial.
Hace unos
meses, una amiga se presentó con una rosa y me dijo: “Es una rosa preservada”.
Y me comentó que están tratadas para que se conserven y no se pongan lacias. Y
así es: cada noche, en mi oratorio, la tengo y la miro. Ella da belleza a todo
lo de alrededor.
Me llama mucho
la atención la palabra “rosa preservada”, y ¿de qué la preservamos? Por
supuesto, de que no se marchite. Queremos conservar su belleza.
Cuando llegué a
la oración, venía con esto en la cabeza y le daba gracias al Señor, porque Él
sí nos preserva de muchas cosas. Pero el punto está en que nosotros nos dejemos
cuidar.
Es verdad que
el Señor va a hacer un 99 por ciento en tu vida, pero te pide que tú hagas un 1
por ciento. Y ese 1 por ciento es cuidar tu vida espiritual.
A veces nos
exponemos a cosas que no son malas, pero que tampoco son buenas; o quizás no
valoramos bien el peligro y, una vez que nos hacen daño, entonces nos
lamentamos.
En el Evangelio
vemos cómo Jesús cuidó con mimo de sus discípulos: cómo les enseñaba, les
corregía, les animaba… El trato que tenía era impresionante. Y hay una cosa que
me llama mucho la atención: les cuidaba en su oración. Porque Jesús oraba al
Padre por ellos.
Por tanto,
Jesús es el mismo: el de Galilea y el que vive hoy con nosotros en nuestro día
a día. Y si a ellos los cuidó, a nosotros también. Por ello, abre bien los ojos
para descubrir al Señor.
Hoy el reto del
amor es cuidar tu vida interior. Ora un ratito en una iglesia antes de tomar
una decisión. Deja que Jesús te guíe.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
02 julio 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
