DE ACTRIZ A MONJA: LA HERMANA ODITA Y SU MISIÓN EN LA HABANA VIEJA CON LOS NIÑOS MÁS NECESITADOS

La rutina diaria de Odita comienza a las 5:00 a. m. con oración, trabajo en la guardería, vida comunitaria y estudio personal.
Hermana Odita. Dominio público

La vida de la hermana Odita, religiosa de la congregación de las Hermanas del Amor de Dios, dio un giro radical hace unos años cuando dejó atrás su carrera como actriz profesional para dedicarse al servicio de los demás en Cuba

Su testimonio, compartido en el canal de YouTube Descifrando Realidades, revela una elección marcada por la fe.

Acompañar, no juzgar

Odita no describe su decisión como una huida, sino como una llamada interior. Durante más de diez años estuvo vinculada a un grupo teatral, impartió clases de actuación y vivió de lleno el mundo artístico. Sin embargo, sintió que su vida necesitaba otro rumbo. 

"Dios nos hizo para ser felices", afirma en el canal, subrayando que la verdadera felicidad proviene de encontrar un camino donde la conciencia esté tranquila y el corazón pleno.

Su experiencia en el teatro le dejó herramientas que hoy aplica en su labor: la capacidad de escuchar, de leer emociones y de sostener una escena sin ruido. Solo que ahora su escenario es distinto: un patio lleno de niños, una cocina que debe rendir lo necesario, una familia que llega con problemas.

La hermana Odita es la encargada de la Guardería Padre Usera, ubicada en La Habana Vieja (Cuba). Fundada en 1997 por las Hermanas del Amor de Dios, la institución funciona como un salvavidas para familias vulnerables. Atiende a hijos de madres solteras y hogares en crisis, ofreciendo educación, alimentación y acompañamiento.

"Una guardería no es solo un sitio donde cuidan niños. Es un espacio seguro para que una madre pueda respirar, para que una familia no se hunda, para que un niño coma bien y aprenda sin cargar con el peso de la casa", explica Odita.

La misión de la guardería no se limita a los niños. También busca incidir en los valores de las familias. Odita lo resume con claridad: "Educar no es solo para salir de la pobreza material, sino también de la pobreza mental". 

La idea es acompañar, no juzgar, ayudando a las familias a reordenar prioridades en medio de la crisis económica que atraviesa el país.

La rutina diaria de Odita comienza a las 5:00 a. m. con oración, trabajo en la guardería, vida comunitaria y estudio personal. Una disciplina constante que refleja que la vida religiosa no es evasión, sino compromiso.

La hermana forma parte de las Hermanas del Amor de Dios, congregación fundada en 1864 en España por el sacerdote Jerónimo Usera. Su carisma se centra en encarnar el amor de Dios, especialmente a través de la educación de niños y jóvenes

En Cuba, la comunidad gestiona dos guarderías: una en La Habana Vieja y otra en Regla, ambas con la misma misión de acompañar y sostener a familias en dificultad.


Fuente: ReL