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| Mons. Osório Citora Afonso, Obispo de Quelimane (Mozambique). Crédito: Conferencia Episcopal de Mozambique. Dominio público |
La petición fue realizada por el Simposio de las
Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SECAM), que expresó “profunda
conmoción, tristeza e indignación” por la muerte violenta del prelado, luego de
un ataque armado ocurrido durante la madrugada del viernes en Mozambique.
En un comunicado firmado
por el Cardenal Fridolin Ambongo, Arzobispo de Kinshasa y presidente de SECAM,
los obispos condenaron “enérgica e inequívocamente este crimen bárbaro”.
“Ningún
líder religioso, independientemente de su fe o denominación, debería ser
víctima de la violencia. Quienes dedican su vida a servir a Dios y a promover
la reconciliación, la solidaridad, la educación, la caridad y el bien común
merecen protección y respeto, no persecución ni muerte”, denunció.
Tras
condenar el asesinato, el purpurado exigió a las autoridades una respuesta
firme para esclarecer lo ocurrido.
“En
nombre del Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar
(SECAM), hago un llamamiento al Gobierno de la República de Mozambique y a
todas las autoridades competentes para que lleven a cabo una investigación
inmediata, exhaustiva, transparente e independiente sobre este crimen”, señaló
el Cardenal Ambongo.
Asimismo, reclamó que “todos los responsables, ya
sean autores directos, cómplices o autores intelectuales, sean identificados,
procesados y llevados ante la justicia sin demora”.
Los
obispos africanos también pidieron reforzar “las medidas que garanticen la
protección y la seguridad de los líderes religiosos, los lugares de culto y
todas las personas dedicadas al servicio pastoral y humanitario”,
El
comunicado recordó además que “la libertad religiosa es un derecho humano
fundamental y la piedra angular de toda sociedad democrática y pacífica”,
subrayando que el Estado tiene la responsabilidad de garantizar que los
ciudadanos puedan practicar su fe “libre y seguramente, sin temor a la
intimidación, la violencia o la persecución”.
SECAM expresó también sus condolencias a la
Conferencia Episcopal Católica de Mozambique, al clero, religiosos y fieles de
la Diócesis de Quelimane y de la Arquidiócesis de Beira, así como a la
congregación religiosa, familiares y seres queridos del obispo fallecido.
“Nos
unimos al duelo por la pérdida de un pastor fiel cuya vida estuvo dedicada al
servicio de Cristo y su Iglesia. Oramos para que el Señor de la Vida le conceda
el descanso eterno, recompense su fiel ministerio y consuele a todos los que
lloran su partida”, concluyeron los obispos.
El
organismo episcopal concluyó su mensaje expresando el deseo de que este hecho
impulse una renovada defensa de la vida y de la libertad religiosa en el
continente africano.
“Que
este trágico suceso se convierta en un nuevo llamamiento a la justicia, la paz,
el respeto a la vida humana y la protección de la libertad religiosa en todo
Mozambique y en todo nuestro continente”, señaló SECAM.
“Dale,
Señor, el descanso eterno, y que la luz perpetua brille sobre él. ¡Que descanse
en paz!”, concluye el comunicado.
Por Diego López
Marina
Fuente: ACI
