Corazón de Cristo
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Leti nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ya estamos en
el mes de junio. Parece que fue ayer cuando comenzaba el año. Han llegado el
buen tiempo, las tardes largas y la luz que se alarga. Todo invita a vivir con
más calma y a disfrutar de un ritmo más pausado.
Y precisamente
en este tiempo, la Iglesia nos propone dirigir la mirada hacia lo esencial. Si
el mes de mayo está tradicionalmente dedicado a María, el mes de junio está
dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, símbolo del amor inmenso de Cristo por
cada uno de nosotros.
En el
monasterio esta realidad se hace visible de una manera muy sencilla: durante
mayo, las imágenes de María ocupan un lugar destacado. Al comenzar junio, son
sustituidas por las del Corazón de Jesús. Es como una invitación silenciosa a
contemplar y agradecer ese Amor que nos acompaña siempre.
Pero muchas
veces me he preguntado: ¿qué es vivir del Corazón de Cristo? Es muy sencillo,
pero muy profundo. Seguro que en tu corazón tienes alguna herida, algún rencor,
alguna decepción, alguna preocupación. Y ves que tu corazón está herido, que no
puede amar con total libertad. Y, para que esto se sane, necesitamos un corazón
divino y humano, y este corazón es el de Cristo.
En Su corazón
vamos a encontrar todo aquello que necesitamos. Por un lado, lo más importante:
amor, porque de un corazón lo que se espera es que ame. Pero, por otro lado,
consuelo, acogida, encuentro…Todo para que tu corazón vuelva a amar con
plenitud.
El apóstol san
Juan nos dice que Dios es amor. Y Jesús, cuando nos habla de su Padre, nos
revela precisamente ese mismo misterio. Dios es todopoderoso, misericordioso y
justo, pero san Juan nos dice expresamente que Su identidad más profunda es el
Amor.
Eso es el
Corazón de Cristo: una fuente inagotable de amor, un Corazón que no sabe hacer
otra cosa que amar. Pero para recibir ese amor, necesitamos acercarnos a Él,
dejarnos mirar por Él y permitir que transforme nuestro propio corazón.
Hoy el reto del
amor es que lleves contigo algo que te recuerde al Corazón de Cristo y le dejes
que este Corazón divino inunde tu corazón humano y te haga feliz. Él tiene
poder para ello.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
09 junio 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
