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| Samuel junto con una imagen de San Carlo Acutis |
El niño de 12 años Samuel Hoffmann, residente de Brusque, en el estado de Santa Catarina, Brasil, lleva tiempo realizando una encomiable misión con los niños enfermos hospitalizados de su zona residencial. Les visita, juega con ellos y les obsequia con unos rosarios de semillas elaborados con sus propias manos.
Las plantas que dan estas semillas
también las cultiva y riega él mismo. Desde abril de este año, Samuel decidió
empezar a compartir estas actividades a través de sus redes sociales, en
donde ha causado gran interés y admiración.
Aunque ha sido ahora
cuando ha empezado a mostrar al mundo sus labores, sus actividades como
voluntario empezaron tiempo atrás: «Cuando tenía ocho o nueve años, la hermana Terezinha me invitó a visitar el
hospital. Jugamos para los niños, pero también queríamos dejarles un regalo que
les recordara la importancia de la oración», señala Samuel.
Rosarios artesanales
Todo comenzó hace unos
años, cuando su devoción a la Virgen María empezó a crecer en casa. Cuando
tenía siete años, veía programas católicos todos los días con su abuela. Poco
después, recibió la invitación a visitar el hospital, lo que cambiaría su
rutina.
Un día, un tío trajo a casa las semillas de una planta conocida
en Brasil como «Lágrimas de Nuestra Señora». Samuel decidió plantarlas en su
jardín, y cuando la planta creció, decidió usar sus semillas para hacer
rosarios.
Samuel
ha confesado que sus labores suponen grandes alegrías en su vida: «Cuando
visitas la habitación de un niño y ves que lo que le das le hace feliz, tú también te sientes más feliz».
Una gran fe y devoción infantil
Los pocos años de vida
de Samuel no le impiden dedicar parte de sus días a la oración, la
evangelización y la preparación de rosarios que entrega personalmente a los
pacientes. En sus redes sociales también muestra su gran fe en la eucaristía,
su participación activa en la labores pastorales y su devoción
a San Carlo Acutis, canonizado por León
XIV en septiembre de 2025.
Su
ejemplo evangelizador, junto con su profunda devoción a la Virgen, no ha dejado
indiferente a su familia. Su madre, Maristela
Hoffmann, cree que el camino de fe de su hijo les ha transformado a todos:
«Fue él quien nos buscó y nos trajo consigo. Nos acercó aún más a la Iglesia.
(...) Es hermoso ver a tantos jóvenes siguiendo este camino. Es necesario que la gente dé testimonio para
inspirar a otros a hacer algo por su prójimo».
La abuela de Samuel,
quien le transmitió la fe católica, sigue de cerca la trayectoria de su nieto y
se emociona al hablar de él: «Veo que su fe ha crecido muchísimo y estoy muy contenta por ello».
Federico León García
Fuente: El Debate
