Queremos sacerdotes santos, pero debemos orar para que Dios los ayude a permanecer fieles. Estos santos nos invitan a orar intensamente por su vocación
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Escuchamos
decir que la Iglesia atraviesa por una crisis de vocaciones, y, ciertamente,
encontramos que los jóvenes tienen muchos distractores que les impiden ver con
claridad cuál vocación específica es la que Dios les está regalando. Ya sea en
el matrimonio, la vida consagrada, la soltería o el sacerdocio, todos somos
llamados a ser santos. Y, si queremos sacerdotes fieles, hay que orar por ellos
intensamente, como lo entendieron los santos.
Y a propósito
de oración, el 12 de junio celebraremos la Jornada Mundial de Oración por la
Santificación de los Sacerdotes, aprovechemos para encomendar a todos nuestros
presbíteros a Dios para que los fortalezca en su vocación y ministerio.
1. San Juan
María Vianney
El Santo Cura de Ars es el patrono de los párrocos. Su
vida estuvo dedicada al servicio de los fieles de su pequeña comunidad, que
pronto se vio rebasada por la gran cantidad de penitentes que lo buscaban para
recibir el sacramento de la Reconciliación.
San Juan María
Vianney sabía que el demonio estaba detrás de él porque le arrebataba muchas
almas en el confesionario, por eso invitaba a orar por los sacerdotes, los
únicos que tienen el poder de absolver y perdonar los pecados en el nombre de
Dios.
Esta frase
resume su admiración por el sacerdocio:
"Si
comprendiéramos bien lo que es un sacerdote en la tierra, moriríamos: no de
miedo, sino de amor"
2. Santa
Teresita del Niño Jesús
Dios quiso que
esta alma privilegiada se enamorara de las misiones, y, aunque nunca salió de
su convento, santa Teresita entendió claramente que debía rezar por
los sacerdotes. Monseñor Guy Gaucher escribió:
"Durante
una peregrinación a Italia, Teresa se da cuenta de que, además de su
'vocación sublime', los sacerdotes tienen sus pequeños lados. Entiende que es
necesario rezar mucho por ellos porque son hombres 'débiles y frágiles'. Teresa
comprende que su vocación no es solo rezar por la conversión de los grandes
pecadores, sino también rezar por los sacerdotes".
3. Santa
Faustina Kowalska
La misericordia
del Señor Jesús se derrama sobre todos, por eso leemos en su Diario que el Señor de la Divina Misericordia
le pide constantemente a santa Faustina que ore especialmente por sus
sacerdotes:
"Confío a
tu cuidado dos perlas preciosas para Mi Corazón, que son las almas de los
sacerdotes y las almas de los religiosos; por ellas rogarás de manera especial,
la fuerza de ellas vendrá de tu anonadamiento" (Numeral 531).
Y en el numeral 1052, encontramos esta bella oración:
"Oh Jesús
mío, Te ruego por toda la Iglesia: concédele amor y luz de Tu Espíritu, da
poder a las palabras de los sacerdotes para que los corazones endurecidos se
ablanden y vuelvan a Ti, Señor. Señor, danos sacerdotes santos; Tu Mismo
consérvalos en la santidad. Oh Divino y Sumo sacerdote, que el poder de Tu
misericordia los acompañe en todas partes y los proteja de las trampas y
asechanzas del demonio, que están siendo tendidas incesantemente para [atrapar
a] las almas de los sacerdotes. Que el poder de Tu misericordia, oh Señor,
destruya y haga fracasar lo que pueda empañar la santidad de los sacerdotes ya
que Tú lo puedes todo".
4. San Pío
de Pietrelcina
El Padre Pío
fue un sacerdote entregado a su misión en el confesionario. Su Epistolario y los numerosos testimonios lo describen
celebrando la Misa con amor y dolor.
En una carta dirigida a su director espiritual, fechada el 19
de marzo de 1913, festividad de san José, relató una visión en la que contempló
a Jesús sufriendo por los sacerdotes indignos. Luego de hacer una descripción
de su diálogo con el Señor y el motivo de sus intensos dolores, concluye
diciendo:
"Roguemos
por ellos a fin de que el Señor ilumine sus mentes y toque sus corazones".
Unamos nuestras
oraciones para que nuestros sacerdotes se mantengan limpios, fieles y santos.
Mónica Muñoz
Fuente: Aleteia
