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| Aficionados del fútbol en las calles de la Ciudad de México Crédito: Secretaría de Turismo de México. Dominio público |
En este contexto, diversos miembros
de la Iglesia han compartido recomendaciones para vivir estos días de
competencia desde los valores del Evangelio.
El torneo se disputará desde el 11 de junio y, por primera vez,
contará con la participación de 48 selecciones nacionales. En total se jugarán
104 partidos, de los cuales 13 tendrán se harán entre Ciudad de México,
Monterrey y Guadalajara.
Se prevé la
llegada de “más de 5.5 millones de visitantes internacionales” en todo el país, según
informó Gabriela Cuevas Barrón, coordinadora de los trabajos del
Mundial del Gobierno de México.
1. Que el deporte no sea un
“distractor” de dolores sociales
Mientras crece la expectativa por el Mundial y la mirada del
mundo se centra en el torneo internacional, los obispos mexicanos advirtieron
que el entusiasmo por el fútbol no puede convertirse en un “distractor” de los
problemas que aquejan a la sociedad.
En un comunicado difundido el 9 de mayo, la Conferencia del
Episcopado Mexicano (CEM) reconoció que vivimos en un mundo “marcado por
tensiones y conflictos” y el país está “herido por la violencia, las
desapariciones, la corrupción y las injusticias".
Por ello, destacó que “el deporte no
debe de ser un distractor de estos dolores, sino una oportunidad privilegiada
para poner nuestras diferencias al servicio de la justicia, de la verdad y de
la paz”.
Los prelados reconocieron que existen “rivalidades políticas,
económicas, ideológicas, sociales, e incluso en la lucha por la vida”, que con
frecuencia ensombrecen la convivencia. Sin embargo, señalaron que la Copa del
Mundo pueden transformarse en “escuela de fraternidad en vez de rivalidades
vacías”.
2. Que el fútbol no aleje del encuentro con
Dios
Mientras la emoción crece, el
Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo Primado de México, invitó a los fieles
católicos a disfrutar de “esta fiesta deportiva con alegría, pero sin perder de
vista lo que verdaderamente da sentido a nuestra vida”.
En un comunicado este 9 de mayo, pidió que la emoción que
despierte el fútbol “no nos haga olvidar a nuestra familia, ni nos distraiga de
nuestras responsabilidades cotidianas; y tampoco nos aleje del encuentro con
Dios”.
El Cardenal Aguiar recordó que, aunque la Copa del
Mundo “emocionan durante unas semanas”, lo que realmente importa es “el
amor de nuestros seres queridos, el servicio que prestamos a los demás y la
presencia de Dios en nuestra vida”.
3. Acoger “con respeto y cordialidad” a los
visitantes
La ciudad de Monterrey, al norte del país, está llenando sus
calles con miles de visitantes internacionales que llegan para disfrutar el
tercer Mundial (1970, 1968 y 2016) que se realizará en suelo mexicano.
Ante este panorama, Mons. Rogerlio Cabrera López, Arzobispo de
Monterrey, hizo un llamado por medio de un videomensaje el 7 de mayo a ver en
cada visitante, “no simplemente a un turista o aficionado, sino a un hermano
que merece ser acogido con respeto y cordialidad”.
Invitó a mostrar además “el rostro amable, trabajador y generoso
que distingue a nuestra gente”, para que quienes lleguen al país “encuentren un
ambiente de hospitalidad y fraternidad”.
Agregó que el deporte, vivido sanamente, “nos enseña valores
fundamentales como la disciplina, el esfuerzo, el trabajo en equipo, la
perseverancia y el respeto a los demás”.
4. Ser una “sociedad que protege”
Otra de las recomendaciones para vivir unos días apegados al
Evangelio es “construir una sociedad que protege”, sugerido por la Red RAHAMIM
México, organización que agrupa esfuerzos de la Iglesia Católica dedicados a la
prevención y erradicación de la trata de personas y la explotación
sexual.
En
un comunicado el 27 de mayo, la red advirtió que los
eventos de alta movilidad y concentración “aumentan la exposición al riesgo
para poblaciones que ya enfrentan condiciones de vulnerabilidad”.
Por medio de las redes sociales y plataformas digitales “pueden
convertirse en espacios donde perfiles falsos establecen contacto para
manipular y captar víctimas”, además de difundir ofertas engañosas de empleo,
hospedaje o apoyo económico.
También alertó que la “desinformación, indiferencia y confusión”
retrasan la búsqueda de ayuda y favorecen la impunidad.
Por ello, hizo un llamado a parroquias, fieles, organizaciones
civiles y autoridades a sumar esfuerzos para implementar “medidas
preventivas, integrales y seguras” para combatir la explotación sexual.
Por Diego
López Colín
Fuente: ACI
