El Papa León XIV señaló que el servicio a los pobres enfrenta dificultades como la falta de recursos y el riesgo del desánimo, pero recordó que Cristo resucitado acompaña siempre a quienes trabajan por los demás
| Voluntarios ofreciendo suministros. Foto: Archivo |
Para León XIV,
la caridad no es simplemente una organización eficiente de ayuda social, sino
una expresión viva del amor de Dios que se manifiesta en acciones concretas.
Este lunes 4 de
mayo, el Papa León XIV recibió a los miembros de la Junta Directiva de la Catholic Charities USA y les hizo un llamado claro a
vivir la caridad como una expresión auténtica de fe. Servir a los pobres no es
solo una obra social admirable: es un acto profundamente evangélico, una forma
de tocar a Cristo y de anunciarlo al mundo. En medio de los desafíos y
limitaciones, les dijo, la promesa del Señor permanece firme: “Yo estoy
con ustedes siempre”. Esa es la fuerza que sostiene la misión y la
esperanza que renueva el compromiso cristiano con los más necesitados.
La caridad cristiana como camino de esperanza
La promesa
del Resucitado en medio de las dificultades
En el contexto
del tiempo de Pascua, el Papa recordó los relatos bíblicos de la Resurrección y
las apariciones de Jesús a sus apóstoles. En esos pasajes, los discípulos
recibieron una misión inmensa: evangelizar al mundo. Sin embargo, no estaban
solos. Cristo mismo les aseguró: “Recuerden: yo estoy con ustedes
siempre, hasta el fin del mundo” (Mt 28,20).
León XIV aplicó
esta promesa a la realidad actual de las organizaciones caritativas, señalando
que el servicio a los pobres siempre implica desafíos tanto personales como
institucionales. Entre ellos mencionó la dificultad de conseguir recursos
suficientes, la necesidad de demostrar que este tipo de servicio es parte
inseparable de la vida cristiana auténtica, y el riesgo del desánimo cuando no
se puede ayudar como se quisiera. Con realismo, el Papa reconoció que las
agencias de Catholic Charities en Estados Unidos no están exentas de estos
problemas.
Sin embargo,
insistió en que precisamente en esos momentos de frustración o duda, los
cristianos deben recordar la cercanía de Cristo resucitado. Así como Jesús se
acercó a Santo Tomás en su incredulidad o a los discípulos en el camino a
Emaús, también hoy acompaña a quienes trabajan por los más vulnerables.
Servir a los
pobres es anunciar el Evangelio
El Santo Padre
no presentó la caridad como una tarea secundaria, sino como una dimensión
central de la evangelización. Al atender a los necesitados, los miembros de
Catholic Charities no solo ofrecen ayuda material, sino que prolongan la
compasión de Cristo hacia “los más pequeños”. De este modo, su labor se
convierte en una forma concreta de proclamar el Evangelio con hechos.
El Papa expresó
gratitud por el compromiso de los directivos y trabajadores, resaltando que sus
esfuerzos buscan aliviar el sufrimiento de familias, encontrar soluciones a
situaciones inhumanas y sostener a quienes viven bajo el peso de la pobreza y
la injusticia. Pero subrayó un punto esencial: el servicio debe estar impulsado
por la “caridad de Cristo” (2 Cor 5,14), es decir, por el amor que brota del
corazón de Jesús.
Este amor no se
limita a dar cosas, sino que dignifica a la persona. León XIV recordó que los
pobres necesitan ayuda concreta, pero también necesitan ser tratados con
respeto, con humanidad y con la certeza de que su vida tiene valor ante Dios.
Amar al
prójimo como prueba del amor a Dios
Uno de los
aspectos más significativos del mensaje del Papa fue su reflexión sobre la
relación entre el amor a Dios y el amor al prójimo. Citando la
exhortación Dilexi Te, afirmó que el amor al prójimo es una prueba
tangible de la autenticidad del amor a Dios. No se puede afirmar que se ama a
Dios mientras se ignora el sufrimiento del hermano.
Sin embargo, el
Papa añadió una dimensión todavía más profunda: amar verdaderamente al prójimo
también implica ayudarle a abrirse a un encuentro real con Dios. La misión de
Catholic Charities, por tanto, no consiste solo en aliviar la pobreza, sino
también en ofrecer esperanza espiritual, mostrando a las personas que Dios no
las abandona.
De esta manera,
quienes reciben ayuda pueden experimentar el amor de Dios a través de quienes
sirven. El Papa señaló que esta experiencia puede abrir el camino hacia una
relación más duradera con el Señor. Al mismo tiempo, los servidores también son
transformados: al acercarse a los pobres, entran en contacto con “la carne de
Cristo”, reconociendo en ellos el rostro del mismo Jesús, tal como enseña el
Evangelio en Mateo 25.
La esperanza
pascual como fuerza para la misión
El Papa León
XIV concluyó su discurso retomando nuevamente la promesa de Cristo: “Yo
estoy con ustedes siempre”. Esa certeza, explicó, es fuente de paz interior
y abre caminos de esperanza y renovación. El Resucitado no solo consuela, sino
que impulsa hacia adelante y “hace nuevas todas las cosas” (Ap 21,5). Por eso,
invitó a los miembros de Catholic Charities a dejar que la esperanza de Pascua
ilumine sus vidas y guíe su servicio cotidiano. En un mundo marcado por la
desigualdad, la migración forzada, la violencia y la indiferencia, la caridad
cristiana se convierte en un signo profético que anuncia que el amor de Dios
sigue actuando.
Finalmente, el
Santo Padre expresó sus buenos deseos para la noble misión de la institución,
aseguró sus oraciones y encomendó a todos los presentes a la intercesión de
María Inmaculada, patrona de los Estados Unidos.
Patricia
Ynestroza
Ciudad del
Vaticano
Fuente: Vatican News