![]() |
| San Juan Pablo II en la explanada de Cuatro Vientos durante su última visita a España en 2003 | Crédito: CC BY-SA 4.0 |
San Juan Pablo
II
17 ciudades en
1982: Europa, vuelve a encontrarte, sé tú misma
San Juan Pablo II se convirtió en el primer Papa de la historia
en pisar tierra española.
Su visita fue en noviembre de
1982, poco después de que el partido socialista alcanzara la mayoría absoluta
en las elecciones del 18 de octubre y casi un año después del golpe de Estado
fallido del 23F.
Gran parte de los titulares de prensa describieron esta visita
como algo “más que un viaje” y como un hito histórico que confirmó en la fe a
una España mayoritariamente católica.
Fue un viaje amplio e intenso —de diez días de duración—,
durante el cual recorrió un total de 17 ciudades: Madrid; Ávila; Alba de Tormes;
Salamanca; Guadalupe; Toledo; Segovia; Sevilla; Granada; Loyola; Javier;
Zaragoza; Montserrat; Barcelona; Valencia; Moncada; y Santiago de Compostela.
El Papa polaco llevó a España un mensaje de paz, recordó su
identidad misionera y sus lazos con Hispanoamérica, en particular durante su
discurso desde el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, en Cáceres. También
subrayó la importancia de la familia y el respeto a la vida.
Su discurso más simbólico lo pronunció durante
el acto europeo celebrado en Santiago de Compostela, con un “grito lleno de
amor” dirigido a la vieja Europa: “Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre
tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron
gloriosa tu historia y benéfica tu presencia en los demás continentes”.
Estas palabras del entonces Papa siguen resonando con fuerza en
la actualidad y su mensaje continúa hoy vigente, especialmente en un contexto
marcado por la profunda crisis de valores que atraviesa Europa.
Los españoles también recuerdan con especial cariño las palabras
del Papa antes de subirse al avión de regreso a Roma: “¡Hasta siempre, España;
hasta siempre, tierra de María!”.
Zaragoza en 1984: El legado de los
misioneros españoles
Dos años más tarde, en 1984, San Juan Pablo II hizo escala en la
ciudad de Zaragoza antes de continuar su viaje a la República Dominicana.
En la capital de Aragón pasó un total de dos días, en los que
pudo visitar el Santuario de Nuestra Señora del Pilar, patrona de España. Desde
la explanada “Avenida de los Pirineos”, el Pontífice ensalzó el
ejemplo de los misioneros españoles que entregaron su vida al servicio del
Evangelio.
Recordando su primera visita a Madrid, el Papa reafirmó su
agradecimiento a estos misioneros: “¡Gracias, España; gracias, Iglesia de
España por tu fidelidad al Evangelio y a la Esposa de Cristo!”.
Santiago de Compostela y Asturias en 1989:
¿El sentido de la vida? El amor
Su tercera visita a España fue en 1989 para clausurar la
IVJornada Mundial de la Juventud que se celebraba en Santiago de Compostela
(Galicia), bajo el lema “Yo soy el camino, la verdad y la vida”.
En su discurso dirigido a la multitud reunida
en el “Monte del Gozo”, el Papa explicó que el sentido de la vida se encuentra
en el amor auténtico, el cual implica entrega, sacrificio y donación a los
demás.
También oró ante la tumba del apóstol Santiago y visitó Oviedo,
capital de Asturias, realizando una emotiva visita a la “Santina” en el
Santuario de Covadonga.
Desde este enclave del monte asturiano, el Papa se
refirió a la Virgen de Covadonga como la “Estrella de la
evangelización” y como “una de las primeras piedras de Europa, cuyas raíces
cristianas se hunden profundamente en su historia y en su cultura”.
Juan Pablo II puso “a los pies de la Santina de Covadonga el
proyecto de una Europa sin fronteras, que no renuncie a las raíces cristianas
que la hicieron surgir. ¡Que no renuncie al auténtico humanismo del Evangelio
de Cristo!”.
Sevilla, Huelva y Madrid en 1993: La nueva
evangelización
En su cuarta visita, en junio de 1993, el Papa realizó por el
contrario un recorrido por el sur de España, visitando varias ciudades de
Andalucía con una última parada en Madrid.
Este viaje lo realizó principalmente para la clausura del XLV
Congreso Eucarístico Internacional, celebrado en Sevilla bajo el lema “Cristo,
luz de los pueblos”. También visitó los “Lugares Colombinos” con motivo del V
Centenario de la Evangelización de América.
Su principal mensaje fue sobre el reto de la nueva
evangelización, apelando especialmente a la responsabilidad de los jóvenes, así
como la defensa de la familia tradicional frente a los cambios culturales y,
una vez más, la necesidad de preservar las raíces cristianas de España y de
Europa.
El último enclave andaluz que visitó antes de su parada en la
capital española fue la aldea del Rocío, en Huelva. De esta visita queda aún
grabada en la memoria de los andaluces sus palabras desde el
balcón del Santuario de Nuestra Señora del Rocío: “¡Qué todo el mundo sea
rociero!”.
En Madrid, consagró la catedral de la Almudena y canonizó al
sacerdote catalán Enrique de Ossó en la Plaza de Colón, ante más de un millón
de fieles.
Madrid en 2003: ¡No tengáis miedo de hablar
de Él!
La última visita de San Juan Pablo II a España duró tan sólo dos
días, del 3 al 4 de mayo de 2003, con 83 años y un delicado estado de salud. El
propósito de este viaje apostólico expres fue presidir la Misa de canonización
de cinco santos españoles: el mártir San Pedro Poveda Castroverde; San José
María Rubio; Santa Ángela de la Cruz; Santa Genoveva Torres Morales y Santa Maravillas
de Jesús.
A la luz del testimonio de estos santos, Juan Pablo II pidió que
en España “sigan floreciendo nuevos santos”, algo que, a su juicio, solamente
es posible “si las comunidades eclesiales mantienen su fidelidad al Evangelio”.
El encuentro celebrado en la Base Aérea de
Cuatro Vientos dejó una profunda huella en los jóvenes españoles. El entonces
Papa recordó su mensaje durante su primera visita al país y animó de nuevo a
construir una “Europa fiel a sus raíces cristianas”, alentando a fijar su
mirada en el ejemplo de María para evitar “la falta de interioridad” y la
“ausencia de contemplación”.
Invitó también a asumir el reto de la nueva evangelización y a
no tener miedo de hablar de Cristo. Con gran ímpetu, animó a los jóvenes a
vencer la enemistad con la fuerza del perdón y a “nunca dejarse desalentar por
el mal”.
Benedicto XVI
Valencia en 2006: El matrimonio indisoluble
entre un hombre y una mujer
El Papa Benedicto XVI realizó tres viajes apostólicos a España.
El primero fue en julio de 2006 a la ciudad de Valencia para inaugurar el
Encuentro Mundial de las Familias, celebrado bajo el lema “la transmisión de la
fe en la familia”.
En su homilía durante la Misa de las
familias en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, el Papa resaltó la
importancia de la familia como base para la transmisión de la fe e instó a
respetar y promover “la maravillosa realidad del matrimonio indisoluble entre
un hombre y una mujer, que es, además, el origen de la familia”.
Santiago de Compostela y Barcelona en 2010:
Europa debe abrirse a Dios
En noviembre de 2010, Benedicto XVI regresó a España. Siguiendo
los pasos de San Juan Pablo II visitó Santiago de Compostela con motivo del Año
Santo Compostelano y también Barcelona, donde consagró el templo de la Sagrada
Familia, el mismo que León XIV inaugurará y bendecirá durante su visita el
próximo mes de junio.
En este viaje, el Papa quiso dirigir su mirada a
Europa. Pidió, al igual que su predecesor, que “Dios vuelva a resonar
gozosamente bajo los cielos de Europa”. “Europa ha de abrirse a Dios, salir a
su encuentro sin miedo, trabajar con su gracia por aquella dignidad del hombre
que habían descubierto las mejores tradiciones”, afirmó.
A su paso por Barcelona, destacó que los cristianos deben
resistir a los ataques a la vida humana y promover la institución de la
familia.
Madrid en 2011: Firmes en la fe
En agosto de 2011, Benedicto XVI viajó a Madrid para participar
en la XXVI Jornada Mundial de la Juventud, que reunió a más de un millón de
jóvenes. Los mensajes del Santo Padre giraron en torno al lema del encuentro:
“Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe”.
El momento culminante de este viaje apostólico fue la Vigilia
de Oración con los jóvenes en la explanada de Cuatro Vientos. En medio
de una gran tormenta, el Pontífice animó a los jóvenes a mantenerse firmes en
la fe y a resistir en las dificultades. “Vuestra fuerza es mayor que la
lluvia”, les alentó.
“Si permanecéis en el amor de Cristo, arraigados en la fe,
encontraréis, aun en medio de contrariedades y sufrimientos, la raíz del gozo y
la alegría. La fe no se opone a vuestros ideales más altos, al contrario, los
exalta y perfecciona. Queridos jóvenes, no os conforméis con menos que la
Verdad y el Amor, no os conforméis con menos que Cristo”, dijo el Papa a los
jóvenes que les escuchaban bajo la lluvia.
Por Almudena Martínez-Bordiú
Fuente: ACI
