“Cuánto te lo agradezco”
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer por la
tarde, cuando pasé a saludar a nuestra hermanita enferma, llamé a la puerta y
entré en su celda. Al hacerlo, me di cuenta de que la había despertado, porque
la notaba intentando mantener los ojos abiertos al verme. Y tuvimos este
pequeño diálogo tan bonito:
—Perdóname, ¿te he despertado? —le dije.
—No te
preocupes, es que tengo sueño —me respondió.
—Es que pasaba
por aquí y me he dicho: “Voy a saludarla”.
Y ella me dijo
con voz suave y todavía haciendo un esfuerzo por mantenerse despierta:
—¡Y cuánto te
lo agradezco!
Aquella
respuesta me tocó enormemente el corazón. Para ella, cualquier cosita es todo
un regalazo; hasta un sencillo saludo es digno de agradecer. Y, sin embargo,
salí yo mucho más reconfortada que ella, eso seguro.
Pero, además,
el Señor me regaló ver lo que provoca en el otro esta sencilla palabra:
“gracias”, sobre todo cuando brota de un corazón sencillo. El Señor no necesita
que le demos las gracias, como yo no necesitaba que ella me agradeciera nada;
sin embargo, aquello me hizo experimentar cuánto se deleita el Señor con
nosotros cada vez que le miramos para darle gracias y alabarle.
En nuestra
capacidad para agradecer se esconde la capacidad para ver sus obras en nosotros
y en los demás. Y lo mejor es que, cuanto más brota de nosotros el
agradecimiento, Él continúa abriéndonos los ojos para descubrir aún más cada
vez.
Porque la
realidad es que Él obra siempre: “Jesús les dijo: «Mi Padre sigue actuando, y
yo también actúo»” (Jn 5,17). Sin embargo, nosotros no siempre sabemos
descubrirlo. Y por ello, en cada pequeña cosa en la que intuimos su presencia o
sus cuidados, Él se gloría en nosotros.
Ello no quiere
decir que haya que dejar de pedirle por aquello que tenemos en el corazón. Pero
es cierto que necesitamos agradecerle por lo que ya está haciendo, para que
nuestros ojos se vayan preparando para reconocerle más.
Hoy, el reto
del amor es que brote de tu corazón un agradecimiento al Señor.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
11 mayo 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
