Vacío inmenso
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Una de mis
tareas como encargada del trabajo es reponer la tienda. Ayer mismo me sucedió
que, cuando quise darme cuenta, toda la tienda estaba llena de “huecos”.
Así que, en
cuanto pude, me dediqué a ir rellenando hueco tras hueco hasta que quedó
nuevamente completa. Esto es de gran ayuda para ir viendo en qué hay que
ponerse en marcha para reponer el stock, qué libros hay que subir del almacén,
qué material necesitamos…
Siempre que me
pongo a ello, me recuerda cómo en nuestro interior también hay un enorme
“hueco”. Y, como todo vacío, clama por ser llenado. Lo que nos sucede es que,
aun inconscientemente, al experimentar ese vacío procuramos llenarlo de
múltiples cosas, esperando encontrar en ello plenitud. Realmente, todo lo que
hacemos es una búsqueda de colmar ese “hueco” que hay en nuestro corazón.
Pero ese vacío
no es malo, aunque a veces le tenemos algo de miedo. No, no hay que tener miedo
de experimentarlo, porque precisamente esa sed nos recuerda, y nos recordará
siempre, que estamos llamados a mucho más, y nos impulsa a buscar la Vida
auténtica. Hemos sido salvados por Jesús y, en Él, hemos recibido su herencia
del Reino de los cielos. Solo recibir este Amor de Dios, que nos ha hecho
hijos, puede colmar nuestro ser.
Y esto se
concreta en cada uno de formas muy diversas: unos tenemos un anhelo de
dignidad; otros, un deseo abismal de confianza; otros, de justicia… Y todo ello
encuentra su respuesta en el Señor.
Esta semana,
desde la Ascensión hasta Pentecostés, estamos aguardando en oración, junto con
María, a que se cumpla su promesa del envío del Espíritu Santo. Le pedimos:
“Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro” (Sec. Pentecostés).
Hoy, el reto
del amor es identificar de qué tengo sed, para pedirle al Señor su Espíritu
Santo. “El que tenga sed, que venga a mí y beba; el que cree en mí, como dice
la Escritura, de sus entrañas manarán ríos de agua viva” (Jn 7, 37-38).
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
18 mayo 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
