«¿Cómo puede alguien que ha saboreado la bondad de Cristo permanecer en silencio e inactivo?»
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| El Papa en el aula Pablo VI ante los carismáticos (AFP or licensors) |
En su primer
encuentro con el movimiento CHARIS, el Pontífice ensalzó el legado de sus
predecesores e instó a los fieles a romper el silencio y llevar "el celo
por el Evangelio" a todos los rincones de la sociedad actual. Los invito a
seguir "fielmente fielmente la guía de sus sacerdotes; y, en su
discernimiento comunitario, que escuchen las voces de las personas sabias,
aunque no pertenezcan a sus grupos"
El Papa León
XIV mantuvo hoy, 30 de mayo de 2026, su primer encuentro con la Renovación
Carismática Católica. Ante una multitud de representantes de comunidades,
escuelas de oración y líderes del Servicio Internacional CHARIS, el Pontífice
reivindicó la vitalidad de este movimiento y lanzó un enérgico llamamiento a la
acción evangelizadora frente a los desafíos de la modernidad.
Un legado de
expansión y servicio
Durante su
alocución, el Papa trazó un recorrido histórico sobre el impacto del movimiento
desde los años posteriores al Concilio Vaticano II, describiéndolos como un
periodo de "gran expansión, crecimiento e integración en la vida de la
Iglesia". León XIV subrayó que la evolución de estas comunidades no solo
ha consolidado estructuras de servicio efectivas, sino que ha inundado a la
Iglesia global de valiosos dones y una profunda vitalidad espiritual.
“Para la
Renovación Carismática Católica, los años posteriores al Concilio Vaticano II
fueron un tiempo de gran expansión y crecimiento, y de integración en la vida
de la Iglesia, así como de consolidación de sus estructuras de servicio.”
El eco de los
predecesores frente a la secularización
El discurso
adquirió un tono teológico y social cuando el Santo Padre recordó las palabras
de sus predecesores para contextualizar la misión actual del movimiento
carismático: de San Pablo VI: El Pontífice rescató una cita
histórica de 1975, afirmando que "nada es más necesario para un
mundo cada vez más secularizado que el testimonio de esta renovación
espiritual". De San Juan Pablo II: Asimismo, apeló al
mandato misionero del Papa polaco en 1991, lanzando una pregunta que resonó con
fuerza entre los asistentes: «¿Cómo puede alguien que ha saboreado la
bondad de Cristo permanecer en silencio e inactivo?». Destacando el
característico compromiso del movimiento con la evangelización.
“Por su
parte, Benedicto XVI se refirió a la contribución específica que ustedes hacen
a la Iglesia. Dijo: «Uno de los elementos y aspectos positivos de la Comunidad
de la Renovación Carismática Católica es precisamente su énfasis en los
carismas o dones del Espíritu Santo, y su mérito radica en haber recordado su
actualidad en la Iglesia».”
León XIV
recordó también al papa Francisco cuando se refirió con frecuencia al
movimiento como una «inundación de gracia», que es «para toda la Iglesia, no
solo para algunos». En resumen, añadió León, describió vuestro camino
como «evangelización, ecumenismo espiritual, atención a los pobres y
necesitados, y acogida a los marginados», y añadió: «¡Todo ello se basa en la
adoración! «¡El fundamento de la renovación es la adoración a Dios!».
“Yo también
deseo fomentar la relación de respeto mutuo, cercanía y apoyo entre la Sede de
Pedro y la gran familia de la Renovación Carismática Católica. En este sentido,
me gustaría reflexionar sobre los siguientes aspectos clave de vuestra
experiencia espiritual: el bautismo en el Espíritu; la oración de alabanza; la
palabra de Dios; la comunión; y la caridad.”
El bautismo
en el Espíritu es la experiencia personal con el Espíritu Santo que
hace efectiva la gracia bautismal, transformando a Dios de una simple idea a
una vivencia real de paternidad y amor. Esta gracia, dijo el Papa,
ejemplificada en la conversión de San Agustín, libera al creyente de los apegos
mundanos y del pecado para otorgarle paz, una esperanza inquebrantable y el
deseo profundo de ser testigo de su amor, llevando consuelo a quienes sufren de
vacío y soledad.
Oración de
alabanza. Fue precisamente a partir de esta cautivadora experiencia
del Espíritu Santo que comenzó una nueva vida de oración, que tomó la forma de
una nueva capacidad para el diálogo espontáneo y sincero con Dios, y una nueva
apertura a la alabanza, la adoración y la acción de gracias a Él., les dijo el
Pontífice, y les recordó que justamente, la adoración y la alabanza, tan
características de sus encuentros, son aspectos esenciales de la oración
cristiana, y los carismáticos han contribuido a redescubrirlas y a ponerlas de
nuevo en primer plano en los últimos años.
Sobre la
palabra de Dios. El Santo Padre dijo que el renovado
derramamiento del Espíritu también los ha llevado a un encuentro vivo con la
Sagrada Escritura. El Espíritu Santo, afirmó, inspiró la palabra revelada
de Dios y es también quien la mantiene siempre viva y activa en la Iglesia,
haciendo que resuene en los corazones de los creyentes, especialmente en la
liturgia.
“La
Escritura se ha convertido, por tanto, para ustedes en una maravillosa fuente
de alimento espiritual que ilumina y consuela. Es, asimismo, una fuente de
discernimiento para orientar sus elecciones cotidianas, y da sustancia a la
oración comunitaria, permitiéndoles dirigirse al Señor con palabras inspiradas
por Dios mismo.”
Comunión y
caridad
Al respecto,
León XIV recordó a su predecesor, León XIII cuando animó a los católicos a
rezar cada año una novena al Espíritu Santo entre las fiestas de la Ascensión y
Pentecostés, especialmente por la intención de la unidad de los
cristianos. La comunión, la unidad entre cristianos, León XIV recordó a
los presentes que los carismáticos "aprecian claramente el significado de
esta invitación, pues han visto que la unidad en la Iglesia es fruto del
Espíritu, ya que, como afirma San Agustín, el Espíritu Santo «es una cierta
comunión inefable del Padre y del Hijo» (De Trinitate, V, 11, 12). Es el
Espíritu quien crea armonía entre los diversos carismas y componentes de la
Renovación Carismática, así como con nuestros hermanos y hermanas de otras
denominaciones cristianas", señaló.
Por último, la
caridad. Tomando palabras de San Agustín cuando escribió sobre el Espíritu
Santo, «que es amor mismo, ha sido dado al hombre y lo enciende en el amor a
Dios y al prójimo. «Porque el hombre no puede amar a Dios si no se lo da
Dios» (De Trinitate, XV, 17, 31). León XIV dijo que este movimiento
también lo ha experimentado.
“La
presencia renovada del Espíritu ha despertado en ustedes una nueva capacidad de
amar, inspirada por la misma caridad divina. Este amor se dirige hacia Dios y
hacia sus hermanos y hermanas, e inspira cercanía y compasión, especialmente
hacia quienes sufren. De la Renovación Carismática Católica han surgido muchas
obras de caridad para los necesitados, tanto en el espíritu como en el cuerpo.
Os invito, pues, a mantener vivo este amor por los pobres, que revela el
verdadero rostro de Dios.”
Un mandato
claro: Prohibido callarse
Al final de su
discurso, y tras bendecir a los responsables nacionales e internacionales ,
León XIV hizo suya la exhortación a no frenar el impulso del Espíritu Santo.
Con un mensaje directo y movilizador, el Papa instó a las comunidades
carismáticas a no replegarse y a "seguir comunicando este celo por
el Evangelio a quienes los rodean", posicionando al movimiento como un
faro esencial para la Iglesia en el siglo XXI.
Patricia
Ynestroza
Ciudad del
Vaticano
Fuente: Vatican News
