“No basta con conectar a los jóvenes a las redes digitales si luego permanecen desconectados de sí mismos, de los demás y de su propia interioridad”
| Participantes del encuentro (@VATICAN MEDIA) |
En la audiencia
a los participantes del Encuentro Internacional “Mapas de esperanza para una
agenda educativa regional: salud mental, tecnologías digitales y educación”,
León XIV afirma la importancia de cultivar la vida interior para afrontar la
era de transición digital.
“Este encuentro
surge con la mirada puesta especialmente en el espacio iberoamericano, que
llevo profundamente en mi corazón”, expresó el Papa León XIV al recibir en
audiencia este sábado 30 de mayo a los participantes del Encuentro
Internacional “Mapas de esperanza para una agenda educativa regional: salud
mental, tecnologías digitales y educación”, organizado por la Pontificia
Comisión para América Latina, el Dicasterio para la Cultura y la Educación,
junto a la Organización de Estados Iberoamericanos.
El Papa inicia
evocando la imagen de los tejidos artesanales, “que con sus múltiples hilos y
colores intensos nos enseñan que ningún hilo basta por sí solo para crear el
diseño”, para describir la reserva espiritual y humana de Iberoamérica,
representada por los ministerios de educación y cultura que hacen parte de este
encuentro que se desarrolló en el Vaticano los días 29 y 30 de mayo.
Volver a
levantar la vista
“También la
educación está llamada hoy a redescubrirse así: no como construcción de
individualismos aislados, ni como simple transmisión de competencias, sino como
arte de tejer comunión”, reflexiona el Papa, recordando luego que también “los
pueblos antiguos alzaban la mirada hacia el cielo para leer las constelaciones.
En ellas buscaban orientación; aprendían a reconocer el ritmo de las
estaciones, el tiempo de la siembra y el de la cosecha”.
“Hoy
necesitamos volver a levantar la vista (cf. Jn 4,35)”, afirmó León XIV
recordando su Carta apostólica 'Diseñar nuevos mapas de esperanza', en la
que invitó “a construir una constelación educativa global, en la que cada
institución, cada cultura y cada pueblo puedan ofrecer su contribución original
para iluminar el camino de la humanidad”.
“En dicha Carta
apostólica —prosigue el Papa— recordé que somos un deseo, no un algoritmo (cfr.
Diseñar nuevos mapas de esperanza, 4.1). Cuando el ser humano se reduce a un
rendimiento, un consumo o un dato estadístico, surge inevitablemente un
profundo sufrimiento interior”.
La salud mental
León XIV señala
que no se puede abordar el tema de la salud mental únicamente como una cuestión
clínica o técnica: “sin duda, son indispensables las aportaciones de la
ciencia, la psicología, la medicina y las neurociencias”.
Pero también
indica el Pontífice que “el hombre puede vivir auténticamente —y superar tantas
fragilidades interiores— dentro de un horizonte de sentido. Cuando este
horizonte se oscurece, aumentan el vacío interior, el aislamiento y la
desesperación. Cuando, en cambio, una persona descubre que su vida tiene valor,
que es amada, esperada y llamada a una tarea en el mundo, entonces nace la
esperanza”.
Cultivar la
vida interior
Afirma el Papa
León XIV que por esta razón ha querido añadir a los objetivos del Pacto
Educativo Global el cultivar la vida interior: “no basta con conectar a los
jóvenes a las redes digitales si luego permanecen desconectados de sí mismos,
de los demás y de su propia interioridad”.
“Cultivar la
vida interior significa ayudar a las nuevas generaciones a redescubrir el
silencio, la reflexión, la capacidad de hacerse preguntas, la profundidad de
las relaciones y la apertura a la trascendencia. Para escuchar el alma, es
necesario agudizar el oído, porque su voz no es un grito, sino un susurro (cf.
1 Re 19,9-16)”, explicó.
“Si la
tecnología nos conecta, la educación nos forma”, expresa el Papa. Y manifiesta
que, entonces, “educar significa acompañar a los jóvenes a descubrir no solo
cómo vivir, sino también porqué vivir”.
Finalmente, los
animó a reforzar esta red de cooperación en esta época de transición digital:
“estamos llamados a ser luz para muchas personas, sobre todo para los jóvenes,
que buscan puntos de referencia fiables y mapas capaces de orientar el camino
de la vida”, dijo.
“Necesitamos
visiones capaces de construir nuevas síntesis culturales, que tengan el valor
de conjugar pensamiento y vida, contemplación y acción, atención a los pobres y
búsqueda de sentido, custodiando el patrimonio profundamente humano de la
educación”, concluyó.
Johan Pacheco
Ciudad del
Vaticano
Fuente: Vatican News