CÓMO LOS SALMOS SON UN GIMNASIO ESPIRITUAL PARA EL ALMA

San Ambrosio sacaba gran provecho de los Salmos, y sugería que su lectura resulta muy beneficiosa para cualquiera, calificándolos de "gimnasio para el alma"

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Uno de los libros de la Biblia al que la Iglesia recurre continuamente es el libro de los Salmos. Tradicionalmente atribuidos al rey David, los Salmos constituyen lo mejor de la poesía bíblica.

El Catecismo de la Iglesia Católica también los destaca, explicando cómo pueden enseñarnos sobre la oración:

"El Salterio es el libro en el que la Palabra de Dios se convierte en oración del hombre. En otros libros del Antiguo Testamento, «las palabras proclaman las obras [de Dios] y sacan a la luz el misterio que contienen». Las palabras del salmista, cantadas para Dios, expresan y aclaman las obras salvíficas del Señor; el mismo Espíritu inspira tanto la obra de Dios como la respuesta del hombre. Cristo unirá ambas cosas. En él, los salmos siguen enseñándonos a orar" (CEC 2587).

Gimnasio para el alma

San Ambrosio también alabó el beneficio espiritual que se puede obtener al leer y rezar los Salmos.

Escribió sobre sus pensamientos en su libro Explicaciones de los Salmos:

"Aunque toda la Escritura está impregnada de la gracia de Dios, el Libro de los Salmos tiene un atractivo especial… En el Libro de los Salmos hay provecho para todos, con poder sanador para nuestra salvación. Hay instrucción de la historia, enseñanza de la ley, predicción de la profecía, castigo de la denuncia, persuasión de la predicación moral.  Todos los que lo lean pueden encontrar la cura para sus propios defectos individuales".

San Ambrosio continúa comparando el Libro de los Salmos con un gimnasio e incluso con un estadio:

"Todo aquel que tenga ojos para ver puede descubrir en él un gimnasio completo para el alma, un estadio para todas las virtudes, equipado para todo tipo de ejercicio; corresponde a cada uno elegir el tipo que considere mejor para ayudarle a ganar el premio".

Ejercitar el alma

Aunque san Ambrosio escribió en el siglo IV, su concepción de un "gimnasio" era similar a la nuestra hoy en día.

Los gimnasios eran lugares destinados al entrenamiento físico, así como al debate y al estudio filosóficos. San Ambrosio veía los Salmos como un lugar similar para el alma, donde podemos entrenarnos en la virtud y acercarnos a Dios.

También consideraba que los Salmos eran un libro que ofrecía un resumen acertado del recorrido de los israelitas:

"Si deseas leer e imitar los hechos del pasado, encontrarás toda la historia de los israelitas en un solo salmo; con una breve lectura podrás acumular un tesoro para la memoria".

Cuando alguien desea leer más de la Biblia, un buen punto de partida son los salmos.

Philip Kosloski 

Fuente: Aleteia