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| El Papa asomado al balcón de su estudio privado Crédito: Daniel Ibañez/ EWTN News. Dominio público |
En su reflexión previa a la oración mariana, el Pontífice
recordó que el Evangelio invita a confiar en el Señor, que no viene a quitar
nada al hombre.
Al contrario, afirmó, Jesús es el Buen Pastor, que multiplica la
vida y la ofrece en abundancia.
“No viene a secuestrar ni a engañar nuestra conciencia, sino a
iluminarla con la luz de su sabiduría. No viene como si fuera a contaminar
nuestras alegrías terrenales, sino a abrirlas a una felicidad más plena y
duradera”, aseguró el Papa, asomado al balcón de su estudio privado en el
Palacio Apostólico.
El Pontífice explicó que la diferencia entre Cristo y quien
actúa como un ladrón “es clara”: “el pastor tiene un vínculo especial con sus
ovejas y, por lo tanto, puede entrar por la puerta del redil; si alguien, en
cambio, necesita saltar la cerca, entonces sin duda es un ladrón que quiere
robar las ovejas”.
En este sentido, recordó las palabras de Jesús: “Jesús nos dice
que está unido a nosotros por una relación de amistad: nos conoce, nos llama
por nuestro nombre, nos guía y, como hace un pastor con sus ovejas, viene a
buscarnos cuando estamos perdidos y venda nuestras heridas cuando estamos
enfermos”.
El Papa aseguró que quienes confían en Jesús “no tienen nada que
temer” y llamó a los fieles a una vigilancia interior. Invitó, en particular, a
“vigilar nuestros corazones y nuestras vidas, porque quienes entran en ellos
pueden multiplicar la alegría o, como un ladrón, pueden robárnosla”.
Ladrones que "coartan" la
libertad
En su catequesis, advirtió de que los “ladrones” pueden
presentarse de muchas formas. “Los ‘ladrones’ pueden adoptar muchos rostros:
son aquellos que, a pesar de las apariencias, coartan nuestra libertad o no
respetan nuestra dignidad; son creencias y prejuicios que nos impiden tener una
visión clara de los demás y de la vida; son ideas erróneas que pueden llevarnos
a tomar decisiones negativas; son estilos de vida superficiales o consumistas
que nos vacían interiormente y nos impulsan a vivir siempre fuera de nosotros
mismos”, explicó.
Asimismo, llamó la atención sobre quienes dañan gravemente a la
humanidad "saqueando los recursos de la tierra, librando guerras
sangrientas o alimentando el mal en cualquiera de sus formas".
"No hacen más que arrebatarnos a todos la posibilidad de un
futuro de paz y serenidad”, aseveró.
Finalmente, el Papa invitó a un examen de conciencia personal
con varias preguntas directas: “¿quién queremos que guíe nuestras vidas?
¿Quiénes son los ‘ladrones’ que han intentado entrar en nuestro interior? ¿Lo
han logrado, o hemos podido rechazarlos?”.
Uso de la
energía atómica al servicio de la vida y de la paz
Antes del rezo mariano, León XIV ordenó a diez nuevos sacerdotes
en la basílica de San Pedro del Vaticano. Después, recordó el 40º aniversario
del accidente nuclear de Chernóbil, que calificó como una herida en la
conciencia de la humanidad y llamó a un uso responsable de la energía atómica,
subrayando que debe estar siempre al servicio de la vida y de la paz.
El Papa recordó a las víctimas del desastre nuclear y a quienes
todavía padecen sus consecuencias. “Esto permanece como un recordatorio de los
riesgos inherentes al uso de tecnologías cada vez más potentes. Confiamos a la
misericordia de Dios a las víctimas y a cuantos aún sufren sus consecuencias”,
señaló.
El Pontífice subrayó además la necesidad de que en las
decisiones relacionadas con la energía nuclear "prevalezcan siempre el
discernimiento y la responsabilidad para que todo uso de la energía atómica
esté al servicio de la vida y de la paz”.
Por Victoria Cardiel
Fuente: ACI
