Un bautismo por inmersión
![]() |
| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
En cuestión de
segundos, se desató una tormenta increíble. Y en ese mismo instante llamaba al
timbre nuestro transportista, que venía a recoger los envíos de libros.
Como estos días
hay muchos, los cargamos por los portones de la huerta. Gracias a Dios, los
paquetes estaban tapados y no se mojaron, pero nosotras… ¡quedamos
completamente empapadas!
Lejos de
enfadarme por la situación, fue una gracia, porque en aquella rápida carga bajo
la lluvia nos brotaba pedirle al Señor que, con esa misma fuerza, cayera una
lluvia de bendiciones sobre cada una de las personas que van a leer el libro de
la Escuela de Lectura.
Fue como un
bautismo por inmersión: estábamos como si nos hubiéramos sumergido en agua. Nos
tuvimos que cambiar completamente de ropa; ¡nos quedamos como nuevas! Y el
Señor me regaló ver que, mucho más profundamente, quiere obrar Él regalándonos
un bautismo en el Espíritu Santo, que cale hasta lo más profundo del corazón,
para realizar ese cambio, no ya de ropa, sino de corazón.
En el bautismo,
el hombre viejo queda atrás y renace un hombre nuevo. Y este milagro no es
consecuencia de nuestros esfuerzos por ser buenos y actuar bien, sino que es al
revés: porque Él nos toca con su Amor, nos transforma completamente y entonces,
como diría santo Tomás, es Él, al amarnos, quien nos hace buenos.
La Cuaresma,
para los primeros cristianos, suponía un tiempo de preparación para el bautismo
que recibirían en la Vigilia Pascual. También nosotros hoy estamos llamados a
vivir esta misma realidad, preparándonos para renovar nuestras promesas
bautismales en esa noche (la única ocasión en todo el año en que se realiza),
sobre todo pidiéndole que nos conceda esperar su promesa de ser bautizados con
el Espíritu Santo y que se realice la obra que Él tiene pensada.
Hoy, el reto
del amor es pedir al Señor el Espíritu Santo: “Porque si vosotros, que sois
malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre del cielo
dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lc 11,13).
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
12 marzo 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
