El tiempo de
Cuaresma lo dedicamos especialmente a la oración, el ayuno y la limosna, y para
aprovechar lo que queda todavía tenemos estas 5 oraciones cortas
 |
| Valery Zotev |
Estamos a la
mitad de la Cuaresma y, si no lo hemos hecho, podemos iniciar nuestro
"desierto espiritual" acompañado a Jesús con nuestra conversión,
fortalecidos por el ayuno, la oración y la limosna. Por eso, las oraciones que
se dedican especialmente en este tiempo litúrgico nos ayudarán a mantenernos
firmes en nuestro propósito de parecernos cada vez más a nuestro Señor
Jesucristo, rechazando el pecado y deshaciéndonos de nuestros hábitos dañinos.
1. Conversión
total
Sé que algo me
está pidiendo, Señor Jesús.
Tantas puertas abiertas de un solo golpe.
El panorama de mi vida ante mis ojos:
No como en un sueño.
Sé que algo
esperas de mí, Señor,
Y aquí estoy,
Al pie de la muralla: todo está abierto,
Solo hay un camino libre,
Abierto al infinito, el absoluto.
Pero yo no he
cambiado, a pesar de todo.
Tendré que tomar contacto contigo, Señor;
Buscaré tu compañía, aún por largo tiempo.
Para morir, pero entonces enteramente.
Como esos
heridos que sufren, Señor:
Te pido que acabes conmigo.
Estoy cansado de no ser tuyo, de no ser Tú.
P. Ignacio Larrañaga,
“Encuentro”, pág. 62.
2. Me
abandono en manos del Padre
Padre, me pongo
en tus manos. Haz de mí lo que quieras. Sea lo que fuere, por ello te doy las
gracias.
Estoy dispuesto
a todo. Lo acepto todo, con tal de que se cumpla tu voluntad en mí y en todas
tus criaturas. No deseo nada más, Padre.
Te encomiendo
mi alma, te la entrego con todo el amor de que soy capaz, porque te amo y
necesito darme, ponerme en tus manos sin medida, con infinita confianza, porque
Tú eres mi Padre.
San Charles de Foucauld
3. Oración a
la santa Cruz
Por los caminos
en que penamos, ¡qué paz se siente, Señor, Dios mío, cuando avistamos tu santa
Cruz!
Cuando las altas cumbres pisamos, siempre sabemos, Señor, Dios mío, que
encontraremos tu santa Cruz.
Más cuando al cielo, por fin vayamos entre esplendores, Señor, Dios mío,
comprenderemos tu santa Cruz.
L. Arragon
4. Oración a
Cristo doliente
No me mueve, mi
Dios, para quererte,
El cielo que me tienes prometido;
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves,
Señor, muéveme el verte
Clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme el ver tu cuerpo tan herido,
muévanme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en
fin, tu amor, y en tal manera,
que, aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y, aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes
que dar porque te quiera;
pues, aunque cuanto espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera. amén.
Fray Miguel de Guevara
5. Adoración
al Padre celestial
Padre, porque
me creaste, te adoro.
Porque eres mi fin, te deseo.
Porque eres mi bienhechor, te doy gracias.
Porque eres mi salvación, te invoco.
Clemente
XI
Mónica Muñoz
Fuente: Aleteia