Dar gracias
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Leti nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Cada noche
salgo a la puerta de la iglesia a cerrar la reja. Es una puerta grande, con un
cerrojo muy antiguo y con una llave de esas que es imposible llevar en el
bolsillo.
Cada día, al
cerrar rezo por todas las personas que estáis en medio del mundo. Le pido al
Señor que os cuide, que os proteja, igual que a nosotras nos protege esa reja
por la noche.
Y al entrar en
la capilla y sentir el silencio y a las hermanas orando, siempre le doy gracias
al Señor por la vocación que nos ha regalado de interceder por el mundo entero.
Es verdad que
nuestra vocación, para muchos, es incomprensible; para mí también lo era y, a
veces, lo sigue siendo. Más que incomprensible, es un misterio de amor, un amor
que no se agota. Porque hay muchas cosas en la fe que no son para entenderlas,
sino para vivirlas.
Ahora empezamos
unos días de Semana Santa, no para entender muchas cosas, sino para vivirlas, y
vivirlas desde el amor. Porque el corazón tiene razones que la razón no
entiende.
Claro que
nuestra fe la podemos razonar y entender mucho, pero hay muchas cosas que nos
sobrepasan y solo cabe una actitud: la acción de gracias al Señor.
En Jesús vemos
en el Evangelio cómo daba gracias a Dios por los alimentos, por las personas,
por todo lo que vivía... Su acción de gracias era continua a Dios Padre.
Y es que la
acción de gracias ensancha el corazón, porque cuando agradeces también
reconoces el bien recibido, y Dios lo ve y se vuelca el doble. Cuando Jesús
curó a los diez leprosos, solo uno volvió a dar gracias. Y Jesús le dijo:
«Levántate, tu fe te ha salvado». Le muestra cuál es el camino: la fe en Jesús
y su poder de sanar y curar.
Hoy, el reto
del amor es dar gracias al Señor por dos cosas en tu vida.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
28 marzo 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
