FRANCIA: RECIÉN BAUTIZADOS QUE YA LLAMAN A LAS PUERTAS DEL SEMINARIO

Las normas vigentes exigen esperar al menos dos años desde el bautismo

InfoCatólica

Jóvenes que hace apenas dos años no eran cristianos llaman hoy a la puerta de seminarios y monasterios franceses. Los rectores llevan meses buscando respuestas a una pregunta que pocos esperaban hacerse tan pronto.

La Iglesia en Francia registra un fenómeno inédito: adultos que acaban de recibir el bautismo y que, casi de inmediato, comienzan a discernir una vocación al sacerdocio o a la vida consagrada. El año pasado fueron bautizados 17.800 adultos y adolescentes, una cifra récord. Este año, según las previsiones, serán más de 20.000. La avalancha de conversiones está obligando a las diócesis a repensar cómo acompañar a esta nueva generación de creyentes radicales.

Una oleada sin precedentes

Desde 2023, Francia asiste a un crecimiento sostenido del número de adultos, en su mayoría jóvenes, que solicitan el bautismo. El fenómeno, que ya llamaba la atención hace dos años, ha adquirido en 2024 una escala desconocida hasta ahora. Y junto a él ha emergido una consecuencia que pocos anticipaban: muchos de estos neófitos preguntan, a veces con insistencia, si pueden ingresar en el seminario.

No pueden hacerlo de inmediato. Las normas vigentes de formación sacerdotal exigen esperar al menos dos años desde la recepción del bautismo. Por eso, de momento, dos tercios de los seminaristas franceses siguen procediendo de familias católicas. Pero los rectorados ya avisan: el perfil del candidato está cambiando, y en los próximos años ese porcentaje se alterará de forma sensible.

Los rectores se reúnen en París

La magnitud del fenómeno llevó a convocar en febrero, en París, una reunión de los rectores de todos los seminarios mayores de Francia. El objetivo era fijar criterios comunes sobre cómo discernir y acompañar las vocaciones de quienes acaban de ser bautizados.

El padre Thomas Poussier, rector del seminario de Aix-en-Provence y secretario del Consejo Nacional de Seminarios Mayores, resume lo que están observando en declaraciones al diario La Croix: «Entre los recién bautizados está ocurriendo algo singular. Después del bautismo son más practicantes que los catecúmenos adultos de hace diez años. Se implican más, son más radicales».

La experiencia del padre Olivier Roy, director de la Casa Carlos de Foucauld –donde los candidatos al sacerdocio realizan el año propedéutico–, apunta en la misma dirección: son precisamente estos jóvenes, llegados a la fe de adultos, quienes con mayor frecuencia se presentan ante la puerta del seminario.

El deseo de radicalidad

¿De dónde procede ese impulso? El padre Roy ofrece una clave: los jóvenes católicos de hoy «no dudan en ser más asertivos en sus opciones y en su estilo de vida». El padre Julien Dupont, responsable hasta hace poco de la pastoral juvenil en Francia, lo describe como «un deseo de radicalidad y de absoluto que, en algunos, se manifiesta como el deseo de entregar la vida a la Iglesia».

Ese deseo es genuino, pero no siempre va acompañado de una comprensión cabal de lo que implica el sacerdocio o la vida consagrada. El semanario Famille Chrétienne ha recogido casos que ilustran bien la situación: una madre de tres hijos que quería ingresar en un monasterio durante diez años, o un joven padre de familia que, tras su conversión, decidió abandonar su trabajo para hacerse sacerdote.

Los rectores no contemplan estos casos con extrañeza, sino con una mezcla de gratitud y prudencia: el fervor es una gracia; el acompañamiento espiritual, una necesidad.

Renacimiento en Tamié

El mismo semanario Famille Chrétienne recoge también, en su último número, la historia del monasterio trapense de Tamié, en el sureste de Francia. Tras años sin incorporaciones, tres jóvenes criados en ambientes no cristianos y llegados a la fe muy recientemente han llamado a sus puertas.

El hermano Gaël, que los acompaña, explica la significación de esta llegada para una comunidad cuya edad media supera los setenta años: la presencia de un novicio joven y tres postulantes es «un nuevo comienzo». Y añade, con la sobriedad propia del carisma trapense: «Al acompañarlos, veo que la iniciativa procede principalmente del Señor».

Fuente: VaticanNews/InfoCatólica