Qué hermoso es cuando perdemos la noción del tiempo para prestar atención a quien encontramos, tal como es”
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En el Ángelus
de este III domingo de Cuaresma, el Papa León XIV reflexiona sobre uno de los
diálogos más importantes del Evangelio: el encuentro de Jesús con la mujer
samaritana; un episodio que muestra cómo incluso aquellos que la sociedad
descarta pueden convertirse en portadores de fe cuando Jesús actúa en sus
vidas.
Hoy comenzamos
a leer “las grandes páginas del Evangelio que ayudan a convertirse en
cristianos o, si ya lo somos, a serlo con mayor autenticidad y alegría”. Lo ha
afirmado el Papa León XIV este mediodía, explicando que hoy empezará
reflexionando por uno de los diálogos más importantes del Evangelio: el diálogo
entre Jesús y la mujer samaritana.
Jesús es la
respuesta de Dios a nuestra sed
Ante una Plaza
de San Pedro repleta de fieles, antes del rezo dominical del Ángelus, el Papa
explica que el encuentro de la Samaritana con Jesús “activa en lo profundo de
cada uno un «manantial que brotará hasta la Vida eterna»”.
“Queridos
hermanos, no hay energía mejor empleada que la que dedicamos a liberar el
corazón. Por eso, la Cuaresma es un don: entramos en la tercera semana y ya
podemos intensificar el camino”.
La acción de
Dios en la vida de las personas
El Pontífice
comenta el episodio del Evangelio de Juan, cuando Jesús de Nazaret habla con la
mujer samaritana en el pozo, para invitarnos así a “levantar los ojos” y
reconocer la acción de Dios incluso donde aparentemente no se ve nada: “En
el Evangelio Jesús dijo a sus discípulos: «Ustedes dicen que aún faltan cuatro
meses para la cosecha. Pero yo les digo: Levanten los ojos y miren los campos:
ya están madurando para la siega. Allí donde nosotros no vemos nada, la gracia
ya está actuando y los frutos están listos para ser recogidos».
También
recuerda cómo los discípulos se sorprendieron al ver a Jesús hablando con
alguien que la sociedad de la época hubiera marginado, y subrayó que, la
actitud de Jesús hacia la samaritana —escucharla, darle confianza y tratarla
con respeto— es un modelo para la Iglesia actual: “¡Cuántas personas
buscan en la Iglesia esa misma delicadeza, esa disponibilidad!”.
La Samaritana:
del encuentro con Jesús nace la fe
León XIV
reflexiona después sobre la fuerza transformadora de prestar atención plena a
los demás: “Qué hermoso es cuando perdemos la noción del tiempo para
prestar atención a quien encontramos, tal como es” y pone de ejemplo a
Jesús cuando “se olvidaba incluso de comer, porque lo alimentaba la voluntad de
Dios de llegar al corazón de todos”.
“La Samaritana
– insiste – se convierte en la primera de muchas evangelizadoras” pues desde su
aldea de despreciados y marginados, muchos, gracias a su testimonio, “salen al
encuentro de Jesús, y también en ellos la fe brota como agua pura”.
Paz para la
humanidad: la súplica a María
La exhortación
final del Pontífice en este III domingo de Cuaresma pedir a María, Madre de la
Iglesia, “poder servir, con Jesús y como Jesús, a la humanidad sedienta de
verdad y de justicia”. Y recuerda: “no es tiempo de oposiciones entre un templo
y otro, entre “nosotros” y “los otros” pues los adoradores que Dios busca “son
hombres y mujeres de paz”.
Mireia Bonilla
Ciudad del
Vaticano
Fuente: Vatican News
