Un tema de gran importancia para los católicos es el matrimonio por la Iglesia ya que el sacramento hace diferente a la pareja que lo recibe, pero veamos en qué
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| Francesca Di Giovanni. |
Qué diferencia
hay entre una pareja que es casada por la Iglesia y una que no lo es? A veces
nosotros, que no tenemos el sacramento del matrimonio, vivimos mejor que
aquellos que están casados por la Iglesia". ¿Qué decir al respecto?
El vínculo
conyugal
Esto manifiesta
la unión matrimonial entre un hombre y una mujer que unen sus vidas en una
misma naturaleza, pero bendecida por Dios. En el sacramento, los contrayentes
unen su vida, entre un “tú” y “yo” en un “nosotros” es decir, una unidad de
dos. He aquí donde se pone de manifiesto lo que habla el Génesis: “De manera
que ya no son dos sino una sola carne (Gen 2,
24)”.
También la
unión legal de estas dos personas manifiesta el amor esponsal que tiene Cristo
con su Iglesia. La alianza definitiva realizada por Cristo con la Iglesia, es
signo también de la insolubilidad del matrimonio. Solo puede desaparecer por la
muerte física de uno de los dos, por el contrario no se puede disolver.
Incluso se
habla de una consagración, dedicarse, entregarse total de la persona tanto del
hombre como de la mujer. En consentimiento y en sentido físico. La relación
entre los esposos, tiene su fundamento en Cristo, que está con su Iglesia.
Se habla del
matrimonio como memorial del sacramento de la gracia y actualización, porque se
obra en el presente, el uno hacia el otro y juntos en los hijos. También se
considera como profecía, son ejemplo del futuro en la fe cristiana y de la
Iglesia en las bodas del Cordero, descritas en el libro del Apocalipsis.
El sentido
trascendente del amor conyugal
El amor
verdadero y conyugal, es aquello que toma en cuenta toda la integridad de la
persona, desde el reclamo o inclinación del cuerpo, el instinto, la
afectividad, el sentimiento, la aspiración del espíritu y de la voluntad, toda
la capacidad humana se toma en cuenta, la donación de los dos. Si se busca solo
el deseo carnal, he ahí donde se pierde el sentido del verdadero amor conyugal.
Por ser el matrimonio una verdadera vocación, por eso Jesús lo dijo claro (Mt
19,4-6).
Los mismos
apóstoles sintieron duro este mensaje que pensaron «Si tal es la condición del
hombre respecto de su mujer no trae cuenta casarse. Pero Él les dijo: “No todos
entienden este lenguaje, sino aquellos a quienes se les ha concedido”» (Mt
19,10-11).
El
matrimonio es vocación
Este es un tema
muy real y encarnado en la vida de los seres humanos. Aquí se pone a prueba la
confianza, el diálogo, el autoconocimiento de ambos, la relación personal,
porque las pruebas vienen y en serio. Aparte de todo el aspecto divino que
tanto hemos tratado en este tema, también hay una cruz que hay que cargar, los
gustos, disgustos en fin un sinfín de detalles que aparecen y que hay que
enfrentarlos.
Lo que
recomienda el autor a los matrimonios cristianos, es darse cuenta que cuentan
con la ayuda de Dios, el auxilio de Él, es más que necesario para salir
adelante, la gracia mediante los sacramentos. Y un buen asesor espiritual, que
tanta falta hace a los matrimonios de este tiempo. Bien dice un refrán muy
coloquial “Si Dios permite la prueba es porque nos da la fuerza necesaria para
vencer, Él no permite pruebas, que supere nuestra capacidad”.
El ideal del
matrimonio cristiano
Jorge Luis Zarazúa
Fuente: Aleteia
