Quien plantea el tema es católico y sabe qué no debe hacer moralmente, pero se enfrenta a un problema de soledad
![]() |
| GABRIEL MARTIN / UNSPLASH |
Como hombre gay, ¿puedo salir con alguien en busca de compañía emocional?
La pregunta
La pregunta es así de directa y la firma "un católico preocupado" que la plantea en The Catholic Herald, donde se la responde alguien que firma identificándose solo como sacerdote: "Un capellán".
· Soy un hombre gay de unos treinta años. Intento vivir según las enseñanzas de la Iglesia, pero me
resulta muy difícil este "celibato impuesto". La vocación al
sacerdocio o al matrimonio, de las que la Iglesia habla constantemente, son
elecciones libres, pero mi situación parece haberme sido impuesta. Tengo un
fuerte deseo de intimidad emocional, no necesariamente de una relación sexual.
Me da miedo envejecer solo. ¿Puedo salir
con alguien en busca de compañía emocional? ¿Hay realmente un lugar
para mí en la Iglesia?
Son muchos en
nuestras parroquias los que están solteros, ya sea por elección o por
necesidad. La Iglesia debe hablarles de su camino particular hacia la santidad,
amando a Dios y sirviendo al prójimo. Al no tener los mismos compromisos que
muchas familias, las personas solteras tienen mucho que ofrecer en cuanto a su
tiempo y habilidades, y a cambio reciben aceptación y plenitud. La
Iglesia también debe reconocer y abordar el sentimiento de soledad y
aislamiento que a veces pueden experimentar.
Te sientes
señalado por un "celibato impuesto" debido a tu atracción hacia
personas del mismo sexo. Una vez más, la culpa es de la Iglesia si ha dado esa
impresión. Sí, espera que vivas una vida célibe, pero tiene la misma
expectativa respecto a las parejas heterosexuales no casadas.
Como sabemos,
las relaciones sexuales están reservadas para la relación de amor permanente y
comprometida que es el matrimonio, abierta al don de una nueva vida. Es
necesario que la Iglesia deje más claro que esto se aplica a todos, independientemente
de la atracción sexual, en lugar de dar la impresión de que aprueba las
relaciones sexuales entre heterosexuales fuera del matrimonio.
Preguntas si
puedes salir con alguien en busca de compañía emocional. Quizás el término
"salir" no sea útil en este contexto. Tiene connotaciones de
exclusividad y de búsqueda del matrimonio. Como sabes, salir con alguien en el
mundo secular moderno también puede ser ocasión de pecado -un
término anticuado para una realidad muy contemporánea-.
Dicho esto, la
Iglesia no espera que nadie viva una vida sin amor. Fuiste creado en el amor por
un Dios de amor para amar. Esta es una oportunidad para redescubrir la
concepción cristiana del amor. Nuestro Señor dijo que nos amáramos unos a
otros como Él nos ha amado. El amor más grande que jamás haya existido fue el
que Cristo nos mostró en la cruz por nuestro bien. Ese no fue un amor
de tipo sexual. Piensa en aquellos que nos han mostrado el amor más
profundo, a menudo padres, abuelos y hermanos; de nuevo, no era una forma de
amor sexual.
Además,
lamentablemente, hay demasiados casos de actividad sexual que no tienen
nada que ver con el amor. Con la mirada fija firmemente en Cristo, vemos
la distinción entre el amor y el sexo, que tan a menudo el mundo
moderno opta por ignorar o rechazar.
El ser humano
puede vivir sin sexo; pero no puede vivir plenamente sin intimidad. La Iglesia
debe hablar con mayor insistencia, especialmente a las personas solteras, del
gran don que es la amistad. No es algo que deba menospreciarse. Jesús era
soltero. Amaba a sus discípulos, tanto a los hombres como a las mujeres.
"Vosotros sois mis amigos", dijo a sus apóstoles en la Última
Cena, "si hacéis lo que yo os mando".
Nuestro Señor
nos ofrece un modelo de amistad amorosa que no es ni exclusiva, ni
posesiva, ni manipuladora. Aunque estamos llamados a amar a todos, hay
personas con las que disfrutamos de amistades más cercanas e íntimas. Lo vemos
en la propia humanidad de Nuestro Señor: su amistad con Marta, María y
Lázaro; su amistad con Juan, el discípulo amado. Nuestro Señor
dio y recibió afecto.
Somos
conscientes de nuestra naturaleza humana caída, que puede afectar
y distorsionar nuestras relaciones y nuestro amor. Somos realistas
respecto a las tentaciones a las que todos nos enfrentamos. Sin embargo,
también hemos sido redimidos por Cristo, que vino a sanarnos en nuestra
totalidad. Sé fiel a la oración y a la vida sacramental, y recibirás
las gracias necesarias para vivir plenamente tus relaciones.
La Iglesia está
llamada a ser vivida como una comunidad y una familia de fe. Así es cuando
asumimos compromisos. Considera la posibilidad de participar en alguno
de los muchos grupos católicos que existen. Allí tendrás más probabilidades
de conocer a personas que comparten tus creencias y valores, y que te apoyarán
en los retos que se te presenten.
Da y recibe
amistad. La amistad es ser aceptado por los demás tal y como somos,
no un premio por nuestro esfuerzo y nuestros logros. Vive tu fe con alegría en
tu lugar de trabajo, en tus círculos sociales y en tu parroquia. Sé una persona
íntegra, compasiva y honesta, alguien que se implica. Ama a Dios,
ama a los demás y recibe el amor que todos estamos llamados a experimentar.
Fuente: ReligiónenLibertad
