5 CONSEJOS PARA APRENDER A ELEGIR BIEN Y QUE TE VAYA MEJOR

Elegir es un ejercicio diario, pero hay que aprender que si elegimos bien, aún con los inevitables altibajos la vida siempre será mejor. Sigue estos consejos

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A diario hay que hacer elecciones: eliges entre desayunar huevos o cereal, tomar el autobús o salir en auto, ir por la misma ruta o por un atajo, llevar abrigo o algo más ligero, en fin. De cada decisión resulta una consecuencia. Pero cuando se trata de la parte espiritual, hay que aprender que debemos elegir bien porque podríamos jugarnos hasta la salvación. Para reflexionarlo mejor te dejamos algunos consejos.

1. Educa tu voluntad

Los humanos solemos elegir entre lo que perciben nuestros sentidos, esa ha sido la forma en la que aprendimos a reconocer olores, sabores, sonidos, texturas, escenas bellas… por eso, existe una sentencia que dice que "las apariencias engañan".

Es importante recordar que nuestra voluntad define qué vamos hacer en la vida y las elecciones que tomamos a diario. Por eso, educar la voluntad significa usar esta potencia del alma para ordenar nuestra conducta tomando la decisión que más se apegue al bien.

Un ejemplo bastante trillado puede ser la persona que se pone a dieta. Necesita mucha "fuerza de voluntad" para no autocomplacer su antojo por la comida y vencer los malos hábitos que ha llevado durante mucho tiempo para no romper su buen propósito. De lo contrario nunca bajará de peso.

En lo espiritual recordemos que Cristo narró una parábola en la que un señor dio a sus servidores diferentes cantidades de dinero. El que recibió una moneda la enterró. El señor lo castigó porque no fue fiel en lo poco.

Para ser fieles en lo mucho, en nuestro caso como cristianos, será obedecer a Dios y servirle fielmente, haciendo uso de nuestros talentos para alcanzar la salvación. Pero para eso necesitamos una buena dosis de voluntad fuerte y educada.

2. Acepta la Palabra de Dios con integridad

Unido al punto anterior está la obediencia a la Palabra de Dios y sus mandamientos. Por eso es necesario formar nuestra fe para decidir el mayor bien, porque para el cristiano, elegir el mal nunca debe ser una opción.

No existe un mal menor. Así es que, todo lo que atente contra los mandatos de Dios - especialmente si tienen que ver con la vida - está en contra de Su voluntad.

Por eso debemos aceptar la Palabra de Dios con integridad y no manipular los mandamientos; creámoslo bien y entendámoslo claramente: son eternos y nunca pasarán de moda ni la Iglesia tiene poder para modificarlos. Seamos dóciles a la voz de Dios.

3. Niégate algunos gustos

Otra manera de ayudarnos a fortalecer nuestro espíritu es sacrificarse un poco. No se trata de imponernos castigos corporales que atenten contra nuestra integridad, sino de algo más simple: niégate algunos gustos.

Puede ser que se nos antoje un helado, ver algún programa, consultar las redes sociales, en fin, comer o hacer algo que nos cause placer y que podamos prescindir de ello por unas horas o hasta días. Esas pequeñas acciones agradan a Dios y nos hacen más fuertes.

Y por supuesto, no te pongas en riesgo. Si tienes alguna debilidad grave, nada tienes que hacer en donde sabes que peligrarás porque es casi seguro que cederás a la tentación.

Es como aquel hombre que, a sabiendas de que tenía un problema de alcoholismo conservaba las mismas amistades malas que no dejaban de invitarlo a beber. Tenía el firme propósito de dejar el vicio pero no cortaba don las malas influencias.

4. Medita la Palabra de Dios

Dios no pide imposibles. Cada vez que tengas oportunidad lee un pasaje del Evangelio y medita la Palabra del Señor. Él te hablará hasta lo más profundo de tu corazón. Entonces tendrás claro que debes hacer para continuar con tu vida, pero llena de Él y haciendo las obras que le agradan, amando al prójimo como a ti mismo.

5. Confiésate a menudo

Por último, el consejo que el católico nunca deberá ignorar porque le ayudará a mejorar en todos los aspectos de su vida: la confesión frecuente, con plena confianza en la misericordia de Dios.

El que revisa su conciencia cada noche y se prepara reflexionando sobre su vida hará una buena confesión. Es muy útil utilizar una guía y, si es necesario, anotar los pecados y las veces que se han cometido para decirlos al sacerdote sin olvidar ninguno.

Haz un propósito firme de enmienda para que poco a poco, esa falta que se ha convertido en tu talón de Aquiles se vaya debilitando hasta vencerla por completo.

Es obvio que la vida nos depara situaciones alegres y tristes, problemas y desencantos, pero si elegimos bien seremos más felices y estaremos satisfechos porque nuestros esfuerzos estarán encaminados a cumplir con la voluntad de Dios, que siempre será la mejor elección.

Mónica Muñoz

Fuente: Aleteia