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| "Gloriosa Pasión". Parroquia de San Lorenzo de Segovia |
El título elegido resume el corazón de los Días Santos que nos disponemos a vivir: la Pasión prepara la Resurrección; la Resurrección da pleno sentido a la Pasión. Ambas se necesitan y son inseparables en el misterio de nuestra salvación. Estamos ante un acontecimiento que quiere ayudar a contemplar “qué gran Misterio” celebramos en la Pascua.
Un recorrido que avanza en el tiempo
El Jerusalén de la Parroquia de San Lorenzo tiene carácter diacrónico, es
decir, sigue cronológicamente los acontecimientos y sitúa cada escena en su
contexto histórico y geográfico dentro de la ciudad santa y sus alrededores.
Entre las escenas representadas destacan:
1. Entrada de Jesús en
Jerusalén. Jesús entra en Jerusalén a lomos de un
pollino, símbolo de humildad y sencillez —animal de trabajo— frente al caballo,
asociado a la guerra y al poder militar. En su entrada no hay vencedores ni
vencidos: hay un Rey que viene en paz.
2. La Última Cena. Celebrada en el Cenáculo, en el monte Sión, esta escena subraya el
simbolismo del Cordero. Una cena “sin cordero pascual judío”, pues el verdadero
Cordero esa noche era el mismo Cristo, que se entregaba y sería sacrificado por
todos, de una vez y para siempre.
3. La Oración en el Huerto. En el huerto de Getsemaní, al pie del monte de los Olivos, Jesús vive su
momento de mayor angustia. La presencia simbólica de la serpiente evoca la
tentación, la duda y el engaño, recordando aquella del paraíso en el libro del
Génesis. Muchos acontecimientos del Antiguo Testamento encuentran en Cristo su
cumplimiento y plenitud de sentido.
4. El Beso de Judas y el
Prendimiento. El beso de Judas —símbolo de afecto
convertido en traición— desencadena el prendimiento de Jesús. Tras consumarse
el acto, Cristo es entregado a las autoridades para ser crucificado. El
remordimiento posterior de Judas recuerda la dimensión dramática de la libertad
humana.
El recorrido continúa con el juicio en el pretorio, el camino por la Vía Dolorosa, la crucifixión en el Gólgota, el sepulcro excavado en la roca y, finalmente, la tumba vacía, signo de la Resurrección y de la victoria sobre la muerte.
Tradición que renace en Segovia
En los últimos años, los belenes pascuales están viviendo un significativo renacer en distintas regiones de España. En este contexto, la inauguración del primer Jerusalén en Segovia supone un hito para la ciudad y para la Diócesis, que enriquecen así su patrimonio cultural y espiritual con una propuesta novedosa y profundamente catequética.
El Jerusalén podrá visitarse en la parroquia de San Lorenzo, de viernes a domingo y en Semana Santa, de 17 a 20 horas, y ha sido realizado bajo la dirección del párroco D. Francisco Jimeno Mardomingo, junto al equipo de belenistas de la parroquia, cuyo trabajo y dedicación han hecho posible esta cuidada representación.
Una invitación a contemplar
Visitar el Jerusalén no es solo observar una maqueta; es detenerse, mirar con calma y dejarse interpelar por una historia que forma parte de nuestra tradición cultural y espiritual.
En un mundo acelerado, esta iniciativa ofrece un espacio para la reflexión, el asombro y la esperanza. Es una oportunidad para que mayores y pequeños redescubran, paso a paso, la historia que transformó Jerusalén… y que sigue tocando corazones hoy.
Con motivo de su inauguración el próximo 4 de marzo, la parroquia de San Lorenzo invita a todos los fieles y a la sociedad segoviana a acercarse y recorrer esta “Gloriosa Pasión”, una experiencia visual que conduce, a través de la belleza y el detalle artístico, al corazón mismo de la Pascua.
Belén pascual: origen de espíritu franciscano
Un “Jerusalén”, también llamado belén de Pasión o belén pascual, es una extensión de la tradición del belén navideño. Si en Navidad contemplamos el misterio del nacimiento de Jesús, en Pascua recorremos los momentos centrales de su entrega redentora. Todos comparten una misma raíz: la catequesis visual. A través de escenas y escenografías cuidadosamente ambientadas, el visitante puede “ver” el Evangelio y comprenderlo de manera sencilla y pedagógica.
La tradición del belén tiene su punto de partida en el realizado por San Francisco de Asís en Greccio en 1223. Aunque los “Jerusalenes” no poseen una fecha fundacional concreta, su desarrollo se sitúa en la espiritualidad medieval, especialmente a partir de la expansión de la Orden Franciscana.
Desde el siglo XIV, cuando los franciscanos asumieron oficialmente la custodia de los Santos Lugares —encargo confirmado por el papa Clemente VI— se intensificó en Europa la devoción a los escenarios de la Pasión. Esto favoreció la difusión de recreaciones simbólicas de Jerusalén en conventos, iglesias y, más adelante, en el ámbito popular.
Así, los “Jerusalenes” surgieron como una prolongación natural del mismo impulso pedagógico que inspiró el belén navideño: hacer visible el Evangelio y acercar espiritualmente Tierra Santa a quienes no podían peregrinar físicamente. En este sentido, están profundamente vinculados al Vía Crucis y a la contemplación orante de los misterios de la Pasión.
Fuente: Diócesis de Segovia
