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| "Civitas Orationis" |
¿Es la
pureza en el noviazgo una simple norma de buena conducta o esconde uno de
los caminos a la felicidad en el matrimonio? ¿Qué beneficios tiene en el
noviazgo? ¿Hay alguna receta mágica para que este tenga un final feliz? ¿Cómo
saber que estás en uno de esos "noviazgos tóxicos"? Estas y otras
preguntas son una constante en la historia y, aunque no existe una única
respuesta, no son pocas las reflexiones que el sentido común -y con él, la
propia Iglesia- ofrecen a novios y familias.
Es el objetivo
que ha llevado a Civitas Orationis -una agrupación católica dedicada a
la "formación de formadores" con sede en Colombia, Armenia y
Colombia- a dedicar una de sus Noches de panel a la tertulia con dos
familias en torno a las claves para tener una familia de éxito.
Se trata de dos
matrimonios corrientes, miembros de la agrupación: Carlos Arcilia y Nora
Pamplona y Carolina Ruiz y Andrés Palacio, los cuatro formados en el Instituto
de Ciencias para la Familia de la Universidad de Navarra (España).
A lo largo de
la última tertulia, titulada Más respeto en el noviazgo, más amor en el
matrimonio, los ponentes desgranaron doce consejos de su formación académica y
experiencia familiar para que el noviazgo siente las bases de un buen
matrimonio:
1º Un noviazgo
casto permitirá conocer mejor a tu pareja
Para Arcilia,
el noviazgo es el momento en que se comienza a vivir la virtud del amor y es
precisamente la falta de pureza -entendida como "el respeto
hacia los cuerpos el control del instinto sexual y su orientación al servicio
del amor"- la que "nubla esta virtud" y con ella, "el
conocimiento de la otra persona". De este modo, añade, "no podremos
tener una decisión clara de cara al matrimonio y cometeremos errores. El
noviazgo es una escuela donde se aprende a amar y si vamos a esta
escuela a aprender otra cosa, no podremos cumplir la misión del
matrimonio".
2º La virtud de
la pureza nace de la fe
Pero, ¿cómo
alcanzar esta virtud de la pureza? Para Carolina Ruiz, "hay que empezar
por tener a Dios en el corazón", ya que esta "empieza por la fe y un
amor a Dios, que es quien nos concede la gracia para vivir el noviazgo con esta
virtud".
Para hacerlo,
Ruiz invita a que los novios "trabajen en equipo" y cuiden del otro a
través de varios ejemplos: "Si la otra persona va a ojear una revista,
[procurad] que esta le ayude en su crecimiento y lucha espiritual y
no que lleve a que sus pensamientos se desvirtúen".
Del mismo modo,
invita a cuidar "las conversaciones con los compañeros del
trabajo y amigos, con las cadenas y mensajes de WhatsApp o incluso de
las redes sociales: la pureza es una virtud integral que nos implica
darnos por todo a Dios y la otra persona para conocer el ser tan maravilloso
que hay detrás del cuerpo", explica.
3º Una virtud
que permite valorar al otro
Andrés Palacio
destaca que solo viendo a su novia y actual esposa, Carolina, a la luz de la
pureza, pudo "razonar a lo que se iba a enfrentar" en el matrimonio,
consciente de que "el noviazgo no era un juego, sino la antesala" a
la formación de la familia y del respeto que se debían mutuamente: "Tuve
una mayor claridad sobre lo que era mi novia como ser humano, sin
cosificarla ni pensando en lo carnal, sino en su integridad".
4º Poner el
foco en la salvación de ambos
En este
sentido, su esposa Carolina menciona que "si en el noviazgo se pone la
atención donde no se debe, es más fácil idealizar a la otra persona,
su físico, sus detalles y que cuando llegue el matrimonio con sus rutinas, los
hijos y las dificultades, se derrumbe todo lo que he idealizado de esa
persona y lo que pensaba que era".
Por eso, añade,
es tan importante poner la atención donde se debe desde el noviazgo,
"que al final es en el alma y en la salvación tuya y en la del otro.
Y eso solo se consigue por medio de una vida con Dios y en virtud. Por eso es
buen inicio empezar a vivir desde el noviazgo con esta virtud".
5º La formación
intelectual, "siempre ganadora" contra las pasiones
El marido de
Carolina, Andrés, destaca la importancia de la formación y las lecturas, pues
"si tienes una inteligencia estructurada, entenderás muchas cosas
sobre el respeto hacia el otro. La inteligencia y voluntad te ayudará a
entender que somos racionales, que somos mucho más que netamente carnales y que
con Dios tenemos la fuerza para contenernos". Pero para ello, explica, es
importante que confluya en el día a día "la formación integral que brinda
la Iglesia a través del catecismo y multitud de espacios formativos".
La formación no solo es "la clave", sino que en este sentido,
"es siempre ganadora".
6º El tiempo de
calidad no solo es para los matrimonios
Nora Pamplona
dirige otro consejo a los novios que quieren casarse: "Pasad tiempo de
calidad". Y es que "no se trata de que sean muchos años de noviazgo,
sino de que el tiempo que vayamos a ser novios sea de calidad, en el conocimiento
del otro y en el compartir". No hacerlo, explica, podría suponer que aún
saliendo ocho años no sea suficiente para evitar el fracaso matrimonial
precisamente por no haberse conocido.
7º Saber que
"el sacrificio" es el día a día del matrimonio
En este
sentido, Pamplona añade que antes de casarse hay que estudiar cómo funciona y
en qué consiste el matrimonio: "Hay que saber que a un matrimonio voy a
hacer feliz a otra persona. Si como novios no sabemos eso, el matrimonio
empezará mal. Tengo que saber que voy a sacrificarme por el otro, a hacerle
feliz y que vendrán hijos, lo que implicará mucho más sacrificio en el día a
día".
8º No
alterar el orden natural del amor: Dios, lo primero
Uno de los
últimos aspectos abordados por las familias es que el amor debe ser ordenado. Y
es que, "cuando alteramos el orden natural de las cosas" es una señal
de un "noviazgo tóxico", según Carolina. "Si endiosamos a la
pareja, tenemos apegos desordenados y le ponemos en primer lugar, podemos
estar engañados o pensar que somos buenos novios porque para mí lo primero es
el otro", explica. Un planteamiento que "te llevará por el mal
camino: lo primero tiene que ser Dios, que es la fuente del amor, y es clave no
alterar este orden natural".
9º No
normalicéis los vicios del noviazgo: ayudaos a crecer
Carlos Arcilia
observa que otro de los rasgos de los noviazgos tóxicos sucede cuando uno de
los dos, o ambos, saben que tienen cosas que mejorar y no se ocupan en cambiarlas.
"Si una persona no quiere luchar o esforzarse por cambiar ya sabes que es
algo tóxico, porque Dios nos llama a cambiar y mejorar siempre y la persona con
la que compartiremos nuestro proyecto debe ser un bastón que nos ayude a crecer
en virtud, a mejorar", explica.
Un consejo al
que Carolina aporta el peligro de "normalizar esos vicios".
"El pecado a veces se vuelve costumbre y nos acostumbramos a las
relaciones que nos rodean, que son sin Dios. Pero el hecho de que todo el mundo
haga algo no quiere decir que esté bien", añade.
10º Compartir
la fe como "mismo horizonte y dirección"
Por último,
Arcilia expresa que este es el mejor contraste y antídoto contra el noviazgo
tóxico: "Cuando la otra persona no comparte la misma fe ni se mira en el
mismo horizonte, que es Dios. Si uno tiene un camino y el otro no quiere
luchar en ese camino hacia Dios, llegará el momento en que la relación se
romperá, porque en el matrimonio solo se puede mirar en la misma
dirección", añade.
Y es que,
"si los dos están centrados en respetar a Dios, se van a respetar a ellos
mismos, también en el matrimonio", comenta Nora. Por eso, "Dios es
garantía de felicidad en el noviazgo y matrimonio, porque es a Él a quien
amamos y rendimos cuentas", concluye.
11º Discutir
por amor a un hijo de Dios, no por odio entre novios
Nora también se
refiere a las discusiones. Según ella, discutir no tiene por qué ser indicativo
de una relación tóxica, pues "lo importante no es tanto discutir, sino el
cómo hacerlo".
Y es que
"una cosa es discutir y otra faltar el respeto. Si yo en el otro veo un
hijo del Dios que amo y una persona a la que amo, sé cómo le voy a hablar y
que lo que corrija será por el bien de su alma, por amor a él". Lo
importante, subraya, "es decir las cosas para el bien de la relación,
paraque el amor entre los dos crezca".
¿Hasta qué
punto llegar? Lo importante es "no dañar la dignidad de la persona y
que, si uno discute, sea para identificar esos vicios o defectos que
se tienen. Si a mi novio le incomoda algo de mí, no debo hacer la vista gorda,
sino cambiar y mejorar". Algo para lo que considera de mucha ayuda la
dirección espiritual.
12º En el
gasto, sencillez y en la entrega, derroche
Arcilia
concluye mostrando la importancia de la sencillez desde el noviazgo para lograr
un buen matrimonio. Especialmente cuando las costumbres entre novios pasa por
gastar cada vez más. "Se confunde la virtud de la generosidad: Dios
nos llama a ser generosos en tiempo, en amor, en darnos, en sacrificarnos. En
cuanto al consumismo, es importante ser sencillos, pues la sencillez es
inversamente proporcional al éxito en el matrimonio. Si vives las cosas con
sencillez desde el noviazgo, tu matrimonio tendrá mucho asegurado",
concluye.
J.M.C.
Fuente: ReligiónenLibertad
