Imprevistos
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Leti nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Estaba en la
celda cuando me llamó una hermana y me dijo: “Madre priora, ¿recuerdas el
calzador de madera que nos has regalado?” Le contesto que sí. Y continuó: “Pues
es buenísimo, pero es un poco gordo. Resulta que el zapato me queda un poco
justo, y si meto el calzador nuevo no me entra el pie. Por favor, ¿me podrías
dar un calzador más fino?”
Cuando colgué
el teléfono me puse a reír, cuando regalé los calzadores a las monjas creía que
eran de lo mejor y me encuentro con que ahora no le sirve. Me di cuenta de cómo
muchas veces en nuestra vida llevamos tan apretada nuestra agenda que no hay
cabida a un imprevisto, a una persona que te necesite o a una llamada no
programada. Porque tenemos todo muy ajustado y no hay holgura para poder vernos
unos a otros.
Cuando empecé
de Priora, una persona me dio un consejo muy sabio. Me dijo: “Leti, tu agenda
la llevas muy a tope y no hay cabida a los imprevistos; ahora tienes unas
hermanas que cuidar. Por ello, me aconsejó que dejara en mi agenda diariamente
una hora para imprevistos de la comunidad. Y te aseguro que ningún día sobra ni
un minuto de esa hora.”
En Jesús vemos
cómo le surgen imprevistos: entra en una aldea y no le quieren, y se tiene que
marchar a otro sitio; o va caminando y se para a curar, o a enseñar. En Jesús
no le vemos en el Evangelio con una agenda a tope. Le vemos con tiempo para
dedicar a las personas. Porque el amor del Señor es así: único para cada uno de
nosotros. Y si tú vas a la oración a estar con Él, Él se vuelca en ti.
Hoy el reto del
amor es dejar un rato de tu agenda para el Señor y para la persona que hoy te
necesite.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
04 febrero 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
