Transfiguración
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| Dominicas de Lerma |
Buenos días,
hoy Matilde nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
A nuestro
locutorio, vienen amigos que se sorprenden de que estemos “como siempre”. Es
verdad que nuestro aspecto exterior varía poco porque no cambiamos el tocado y
el vestido. Y pensaba yo: de cuántas preocupaciones y frivolidades nos ha
preservado el Señor y, ¡qué bien estamos “siempre así”!
Pero en la
gente no sucede esto: hoy, aparecen rubios o canosos, y mañana han rejuvenecido
con el pelo negro o mechas. Meditaba yo, esta anécdota y, el cambio de “look”,
nos lleva a descubrir por qué pasa esto…
No es que nos
desagrade nuestro aspecto exterior, ¡no!, la razón es más profunda: Dios, ha
impreso en nuestra alma un deseo insatisfecho de “transfigurarnos”. Clamamos
todos los días en la oración para que, el Señor haga obra de amor en nuestro
corazón. Que no es ni más ni menos que reproducir en el Hondón del alma, ese
deseo de belleza divina y santidad. ¡Es ahí donde se realiza nuestra
“transfiguración”! Y el camino es sencillo, en esencia, pero difícil porque nos
pide perseverancia y no cansarnos. Y la esencia es entregarnos a “la Presencia
de Dios” tanto como podamos y la gracia de Dios nos acompañe. ¿No nos dice la
Escritura que, “el creyente, al unirse al Señor por la fe, se hace una sola
esencia con ÉI, por el Espíritu Santo”? . Esto es verdad porque es Palabra de
Dios. Lo nuestro es practicarlo con suavidad, ¡pero con perseverancia!
Hoy, el reto
del amor es ponernos ahora mismo a la tarea que “ya comamos, ya bebamos o
hagamos cualquier otra cosa, vivamos la presencia de Dios en todos los momentos
de mi vida”. ¡El fruto, se verá enseguida!…
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
25 enero 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
