"Las horas dedicadas a la catequesis nunca se desperdician, aunque los participantes sean muy pocos"

El Papa León XIV en la Audiencia General del 7 de enero 2026
En el número de enero de la revista Piazza San Pietro, León XIV responde a la carta de una catequista suiza que escribe: "Siembro, pero las plantitas tienen dificultad para crecer. Los niños y las familias prefieren el deporte y las fiestas". El Pontífice afirma: "Las horas dedicadas a la catequesis nunca se desperdician, aunque los participantes sean muy pocos. El problema es la falta de conciencia de sentirse Iglesia".
Como es
habitual, el número de enero de 2026 de la revista Piazza San Pietro se
abre con una intervención del Santo Padre y está dedicado íntegramente al tema
de la paz. Este mes el Papa León XIV responde a una lectora: Nunzia, catequista
suiza que vive en Laufenburg, un pequeño municipio de 620 habitantes. ‘Siembro,
pero las plantitas tienen dificultad para crecer. Los niños y las familias
prefieren el deporte y las fiestas’, escribe esta mujer de 50 años, contando
con pasión su compromiso de diez años en la catequesis, desde la Primera
Comunión hasta la Confirmación.
En su carta
describe una realidad difícil: "Aquí en Suiza cuesta involucrar a los
padres y, a veces, también a los niños y a los jóvenes para que confíen en
Dios". Familias poco presentes y a menudo indiferentes a la práctica
religiosa; niños más atraídos por el deporte, la música, los teléfonos móviles
y las fiestas que por la fe; domingos con iglesias cada vez más vacías,
frecuentadas sobre todo por personas mayores; el esfuerzo cotidiano de
"sembrar" cuando el terreno parece árido: este es el panorama que
traza la catequista helvética.
Y, sin embargo,
frente al desánimo, reafirma su compromiso: "Yo trato de sembrar, pero las
plantitas tienen dificultad para crecer". Al Sucesor de Pedro le pide una
oración por los jóvenes que le han sido confiados y por ella misma, para no perder
el valor de seguir adelante.
La respuesta
del Papa León
Desde las
páginas de Piazza San Pietro, dirigida por el padre Enzo Fortunato,
León XIV acoge las preocupaciones de Nunzia y las sitúa en el contexto europeo:
"La situación en la que usted vive no es distinta de la de otros países de
antigua tradición cristiana".
El Pontífice
invita a mirar más allá de los números de participación: "Las horas
dedicadas a la catequesis nunca se desperdician, aunque los participantes sean
muy pocos". Y lanza un desafío a la Iglesia: "El problema no son los
números -que, ciertamente, invitan a reflexionar-, sino la cada vez más
evidente falta de conciencia de sentirse Iglesia, es decir, miembros vivos del
Cuerpo de Cristo, todos con dones y funciones únicas, y no simples consumidores
de lo sagrado, de los sacramentos, quizá por pura costumbre’.
A Nunzia -y a
todos los que viven dificultades similares- el Papa le indica un camino:
"Como cristianos, siempre necesitamos conversión. Y debemos buscarla
juntos". Y recuerda que la verdadera puerta de la fe "es el Corazón
de Cristo, siempre abierto de par en par". El llamado final del Obispo de
Roma se enraíza en la herencia de Pablo VI: "Lo que podemos hacer es dar
testimonio de la alegría del Evangelio de Cristo, la alegría del renacimiento y
de la resurrección".
Fuente: Vatican News