En su
catequesis, subrayó que la fe se vive en lo cotidiano y llamó a los fieles a
servir a los más necesitados, siguiendo el ejemplo de Alberto Marvelli, joven
italiano que dedicó su vida al prójimo. En el adviento recordamos la primera
venida de Jesús, el Dios con nosotros, para aprender a reconocerlo.
En su catequesis de esta mañana, en el marco del
Jubileo de la Esperanza, el Papa León XIV destacó que el tiempo de Adviento no
es un período de espera pasiva, sino una invitación a participar activamente en
la historia de Dios. Recordando la primera venida de Jesús y preparándonos para
su regreso, el Pontífice subrayó que la Navidad nos revela un Dios que nos
involucra: “Esperar significa participar”, afirmó.
“Entonces estaremos juntos para siempre: con Él, con
todos nuestros hermanos y hermanas, y con toda criatura, en un mundo finalmente
redimido: la nueva creación.”
Dios está en
lo cotidiano
El
Papa explicó que Dios se manifiesta en lo cotidiano y que los laicos tienen un
papel central en reconocer su presencia y actuar con fe en medio del mundo. “No
se trata de mirar desde fuera, sino de involucrarse en la vida, en los
problemas y en las bellezas del mundo”, dijo León XIV.
“La Navidad
de Jesús nos revela un Dios que nos involucra: María, José, los pastores,
Simeón, Ana, y más adelante Juan Bautista, los discípulos y todos los que
encuentran al Señor son llamados a participar. Es un gran honor, ¡y qué
vértigo! Dios nos involucra en su historia, en sus sueños.”
Servir al
Reino de Dios da alegría
Para
ilustrar esta enseñanza, recordó la vida de Alberto Marvelli, joven italiano
del siglo XX, ingeniero y activista de la Acción Católica, que dedicó su corta
vida a servir a los más necesitados durante la Segunda Guerra Mundial. Murió a
los 28 años, pero su ejemplo muestra que “servir al Reino de Dios da alegría
incluso en medio de grandes riesgos”.
“El lema del
Jubileo, “Peregrinos de esperanza”, no es un simple eslogan; es un programa de
vida: significa caminar y esperar, no con las manos cruzadas, sino
participando.”
El
Papa invitó a los fieles a reflexionar: ¿Estamos poniendo nuestros talentos al
servicio del bien? ¿Actuamos con la perspectiva del Reino de Dios o solo nos
quejamos? “Una sonrisa puede ser signo de la gracia que habita en nosotros”,
concluyó.
León
XIV recordó que nadie salva al mundo solo, ni siquiera Dios. La verdadera
esperanza del Adviento se vive participando juntos, caminando como “peregrinos
de esperanza” hasta el regreso definitivo de Jesús.
“Dios no
está fuera del mundo ni de esta vida: hemos aprendido a buscarlo en la primera
venida de Jesús, Dios-con-nosotros, entre las realidades de la vida. Hay que
buscarlo con inteligencia, corazón y manos a la obra.”
Patricia Ynestroza -
Ciudad del Vaticano
Fuente: Vatican News
