Abandonarse a nuestra propia voluntad puede resultar contraproducente porque no siempre tomamos buenas decisiones, pero ¿qué pasará si lo haces en manos de Dios?
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El abandono en
las manos de Dios es un acto que tal vez nunca se nos ha ocurrido porque
dependemos totalmente de nuestras fuerzas para solucionar las vicisitudes de la
vida. La confianza en nuestros semejantes falla, pero, ¿qué consecuencias
tendría que nos apeguemos a la voluntad de Dios?
Los santos
nos dan su ejemplo
Abundan los
testimonios en los que los santos, después de luchar en contra de las fuerzas
humanas, terminan cediendo el control a Dios. Y es cuando ocurren los milagros:
las dificultades se solucionan porque el corazón ha comprendido que Dios sabe
mejor que nosotros lo que necesitamos.
El padre Dolindo Ruotolo, Siervo de Dios, tuvo una vida colmada de
pruebas que lo configuraron con Cristo crucificado.
Nació el 6 de
octubre de 1882 en Nápoles. Desde muy niño sufrió enfermedades y maltratos, en
sus primeros años por parte de su padre que tenía muy mal carácter y era avaro.
Aprender
abandonándose a Dios
Dolindo - que
significa "dolor" - No tuvo una educación formal y era incapaz de
comprender lo que estudiaba cuando tuvo la oportunidad de ingresar en la
Escuela Apostólica de los Sacerdotes de la Misión.
Sin embargo, su
docilidad y amor por Dios y la Santísima Virgen le abrieron la inteligencia. Él
mismo contó en su autobiografía:
Yo frecuentaba
el primer curso. Como de costumbre, aprendía las lecciones de memoria; pero
donde se pedía la inteligencia y la reflexión, yo no lograba nada. Entonces fue
cuando me encomendé a Jesús y a la Virgen para que me ayudaran. Y sucedió un
hecho curioso. Era el 15 de junio 1896.
El padre
Ruotoldo cuenta que, rezando el Rosario, pidió a la Virgen que le diera
inteligencia, si quería que fuera sacerdote. Fue entonces que ocurrió el
prodigio:
Y de pronto,
así como estaba, arrodillado, empecé a dormitar: la imagen se movió por el
viento o por otra razón, no sé decirlo. Me tocó la frente y yo me desperté de
ese sopor con mi pobre mente ágil y lúcida. Era una gran misericordia de Dios.
Ya estaba fuera de los peligros externos del mal y la inteligencia podía
ayudarme o conocer y amar a Dios.
Después de eso,
se convirtió en el mejor alumno, comprendiendo tan bien todo lo que se le
enseñaba que incluso le llamaban el "enciclopédico".
Confiar
totalmente en Dios
El padre
Dolindo nos enseña que el ser humano puede ser muy injusto, pero Dios siempre
saldrá en auxilio de quien confíe absolutamente en Él. Por eso, leemos en el
libro del padre Ángel Peña O. A.R. "Padre Dolindo Ruotoldo, un santo de nuestros días"
"el 20 de
agosto de 1896, Dolindo hizo un acto completo de abandono en Dios: puso su
entera existencia en sus manos, para que Él dispusiera de su vida como quisiera
para el bien de las almas".
Nuestra propia
experiencia de la confianza en Dios puede ser incipiente, pero si queremos que
Él sea quien guíe nuestra vida y las consecuencias nos conduzcan a nuestra
salvación, ejercitémonos en el abandono orando constantemente como el padre
Dolindo:
Jesús, me
entrego a ti, tú te encargas de todo.
Mónica Muñoz
Fuente: Aleteia
