El ángel guardián que Dios nos ha dado desde que pensó en nosotros no se aparta ni un minuto de nuestro lado y, con frecuencia, lo ignoramos porque no sabemos qué decirle. En este artículo, Claudio de Castro nos comparte una manera de acercarnos a él
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| Rembrandt | Public Domain |
"La
desgracia no te alcanzará ni la plaga se acercará a tu tienda: pues a los
ángeles les he ordenado que te escolten en todos tus caminos".
Imagina que
sales a pasear con tu mejor amigo o amiga y que le ignoras todo el día, no le
diriges la palabra ni lo miras. ¿Qué sentirá?
Ahora piensa en
tu ángel custodio. Camina a tu lado. Vive pendiente de tu bienestar, es la
misión que Dios le dio. Pero no lo determinas, ni siquiera le rezas, ni lo
recuerdas, ni le pides su auxilio. Está contigo, pendiente de tus necesidades,
esperando que te acuerdes de él.
Aquí algunas
originales representaciones de los ángeles de la guarda que te ayudarán a
expandir un poco tu imaginación:
1. Siempre a
nuestro lado
Cómo tener
miedo sabiendo que está a nuestro lado... Bien decía san Josemaría Escrivá:
"Ten
confianza con tu ángel custodio. Trátalo como un entrañable amigo, lo es, y él
sabrá hacerte mil servicios en los asuntos ordinarios de cada día".
La lista es
interminable: san Francisco de Asís, Padre Pío, santa Tersa de Ávila, san Luis
Gonzaga, san Felipe Neri, santo Domingo Savio, el santo cura de Ars, don Bosco
y muchos santos más tuvieron una relación muy especial con su ángel de la
guarda y recomendaban a todos acudir a ellos en caso de alguna desventura.
¿Qué nos dice
el Catecismo de la Iglesia Católica?
"Desde su
comienzo hasta la muerte, la vida humana está rodeada de su custodia y de su
intercesión".
"Nadie
podrá negar que cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para
conducir su vida".
2. Sabes que
es él
Desde niño le
he tenido gran afecto a mi ángel de la guarda. La verdad es que lo tengo
muy presente con una enorme gratitud.
Cuando te
recomiendo que acudas a él no es porque lo he leído, sino por las muchas
vivencias en las que ha sido evidente su auxilio.
Cada vez, de
alguna manera sobrenatural, he podido comprender que ha sido él.
Es como si
dejara algo patente en el camino que te permite identificarlo con claridad, y
lo sabes. Algún día te compartiré esas fuertes experiencias que marcaron mi
vida.
"Fui
yo", te dice tu ángel custodio, "estoy siempre contigo".
Escribió san
Josemaría: "El ángel custodio nos acompaña siempre como testigo de mayor
excepción. Él será quien, en tu juicio particular, recordará las delicadezas
que hayas tenido con Nuestro Señor, a lo largo de tu vida".
3. Cosas que
le puedes pedir
Cuánta ilusión
le da a tu ángel custodio verte orando con fervor, comulgar durante la santa
Misa y realizar buenas obras. Y con cuánta alegría realiza las encomiendas que
le haces.
Vive pendiente de ese momento en que te acuerdas de él, que
tantos favores te hace.
He sabido de
personas que, en medio de un trágico accidente o una amenaza contra sus vidas o
integridad, acuden a su ángel de la guarda, piden su protección y salen
airosos, como si nada.
Dale oficio a
tu ángel custodio:
- No tengas reparo en pedir sus favores
- Encomiéndale tu día
- Pide su protección en un momento de peligro y
agradécele sus cuidados
- ¿Sabías que puedes pedirle por otras personas?
Mándalo que hable con sus ángeles custodios
- Pide que te ilumine y te cuide en medio de las
grandes tentaciones
- Envíalo a visitar y acompañar a Jesús en algún
sagrario abandonado
Es muy conocido
el caso de santa Gema, que usaba a su Ángel como cartero para que llevara sus
misivas.
4. No
olvides la oración
Sé agradecido y
antes de dormir rézale con aquella hermosa oración de la infancia:
Claudio de
Castro
Fuente: Aleteia
