¿De dónde viene el viento?
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Muchos nos
habéis preguntado por qué celebramos la Virgen del Rosario el domingo, si su
día es el 7 de octubre. Pues bien, cómo hablamos el otro día, en Lerma hay
Cofradía del Santo Rosario, y durante todo el mes de octubre celebramos
especialmente a la Virgen, en su advocación del rosario. Pero, como el día 7
suele caer entre semana, la fiesta grande se traslada al primer domingo, para
que todos puedan acudir a celebrar a Su Madre.
Vivimos un día
precioso. ¡Qué tendrá la Virgen María, que acuden tantos bajo su manto!
Disfrutamos de
la Eucaristía; por la tarde rezamos juntos el rosario, salieron en procesión
con la Virgen y Santo Domingo… y después servían un chocolate en la plaza, con
alegre música. Sin embargo, me extrañó que, cuando llegamos a vísperas, ya no
se escuchaba nada, cuando otros años continuaban con la alegría festiva fuera.
Enseguida me
percaté de lo que había pasado. Y es que fue un día de mucho viento frío. Estoy
convencida de que, ante la incomodidad, optaron por recoger todo más rápido que
de costumbre.
Aquello me
recordó una parte de mí que he heredado de familia: ¡la vela! En la vela, el
viento es fundamental, pero no todos los vientos van a tu favor. Sin embargo,
cuando estás navegando, sabes bien que el viento no lo puedes cambiar, sino que
eres tú quien ha de orientar las velas y continuar adelante. Incluso cuando el
viento viene desde el rumbo hacia el que tú quieres ir, cambias la táctica y
haces un zigzag para avanzar hacia allí.
Cristo nos ha
dicho: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”, por lo que sabemos con certeza
que con Él siempre hay un camino abierto para nosotros. Y que ningún viento,
por fuerte o contrario que sea, podrá detener al que mandó callar a la tormenta
e increpó al viento y al oleaje del mar.
Y cuántas
veces, en la vida, experimentamos “vientos” buenísimos que nos dan un buen
empujón hacia adelante. Pero también vivimos situaciones o circunstancias que
no podemos cambiar, y en las que Cristo nos llama “mar adentro”, para
atravesarlas con Él y descubrir lo que Él puede sacar de todo ello.
Hoy, el reto
del amor es aprovechar “el viento”. Todo lo que vivimos es como ese viento que
llena nuestras velas para avanzar. Lo nuestro es determinar bien hacia dónde
vamos e ir descubriendo, a cada instante, cómo ajustar todo para mantener el
rumbo.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
07 octubre 2025
Fuente: Dominicas de Lerma
