Mira cómo las personas que han perdido un ser querido pueden conseguir juntas la indulgencia plenaria para sus difuntos en el Jubileo de la Esperanza
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| © Antoine Mekary | ALETEIA |
¿Te imaginas
poder regalar a tu ser querido fallecido un pasaporte de entrada a la patria
celestial? Algo parecido a eso es la indulgencia plenaria.
La Iglesia
católica la ofrece siempre -para uno mismo o para un difunto-, pero este 2025
(como cada 25 años) con más facilidades.
La indulgencia
plenaria borra toda la “suciedad” que dejaron en el alma los pecados cometidos
preparándola para entrar en el cielo sin necesidad de más purificación.
Para
conseguirla, los católicos expresan su fe en la misericordia de Dios
confesándose, comulgando, rezando un Padrenuestro por las intenciones del Papa
y cruzando una Puerta Santa.
En Roma, la
gracia de pasar la Puerta Santa por la que se entra a la Basílica de San Pedro
del Vaticano es buscada por miles de peregrinos.
Pero también
puedes beneficiarte de la indulgencia plenaria del Jubileo de la Esperanza este 2025 en
cualquiera de los muchos templos jubilares que hay por todo el mundo.
Y si haces una
obra de misericordia, puedes ganar el Jubileo en una residencia, un hospital,…
¡hasta en tu propia casa!
Jubileo del
duelo
En Roma,
personas que pasan luto, enfermedad, secuelas de abusos y otros sufrimientos
celebraron este lunes 15 de septiembre junto al Papa León XIV el Jubileo de la
Consolación.
Y los próximos
días, si has perdido recientemente un ser querido, puedes unirte a los actos
jubilares que los grupos de ayuda al duelo Resurrección celebrarán en España y en numerosos
países de Latinoamérica.
“Animamos a
todas las personas que estén atravesando una situación de duelo a ir a los
templos jubilares de las diócesis donde residan y obtengan la indulgencia
plenaria para sus seres queridos difuntos”, explica a Aleteia Jorge Megías,
animador de la pastoral del duelo en España.
“Da mucha
tranquilidad saber que tus seres queridos, por el poder que tiene la Iglesia,
si se encontraran purificándose en el purgatorio pasan al cielo con la
indulgencia plenaria”, añade.
El poder
terapéutico de compartir
Los grupos
Resurrección han atendido a más de 25 mil dolientes, desde sus inicios en
Buenos Aires hace 32 años.
Siguen la
metodología del sacerdote Mateo Bautista, basada en el efecto sanador de la
interacción entre las personas, y que incluye acompañamiento y evangelización.
Megías asegura
que escuchar, compartir,… no es solo desahogarse, sino que va produciendo
cambios profundos en la persona.
“Es asombroso
ver cómo al principio una persona está derrotada y solo llora, y pasan cinco
semanas y en la mitad del recorrido ya la ves hacer bromas, reírse, y con luz
en la mirada -destaca-. Realmente los grupos funcionan y hacen mucho
bien”.
Megías afirma
que “el sufrimiento no es malo, sino desagradable”. “Jesús lo convirtió en
camino de la redención -añade-. El sufrimiento aceptado es redentor y sirve
para que caiga gracia del cielo”.
Cualquier
persona en duelo puede optar a participar en estos grupos
de ayuda mutua, ya sea presencialmente en los 13 países donde se encuentran
hoy implantados, como de manera virtual.
Patricia Navas
Fuente: Aleteia
