Como "hijo de San Agustín", como se autodenominó cuando compareció en la Logia de las Bendiciones nada más ser elegido Papa, el 8 de mayo de 2025, León XIV recuerda la memoria litúrgica de hoy del Padre Doctor de la Iglesia en X. Nos exhorta a mirar su historia, marcada por una profunda conversión y que muestra cómo las angustias del corazón encuentran respuesta en Dios.
“La vida y el testimonio de San Agustín nos recuerdan que cada uno de
nosotros ha recibido dones y talentos de Dios, y que nuestra vocación, nuestra
realización y nuestra alegría nacen de devolverlos en amoroso servicio a Dios y
a los demás.”
Al servicio a Dios y a los demás se refiere también el Papa en el Ángelus del 10 de agosto, cuando
recuerda que "el don de Dios que somos no está hecho para agotarse
así", sino que necesita del amor que nos hace más semejantes a Dios. A
continuación, cita a San Agustín porque -como escribe el obispo de Hipona
en el Sermón 309- "de lo que se da se recibe algo
verdaderamente distinto, no oro ni plata, sino la vida eterna", "la
cosa dada cambiará porque cambiará quien la da".
Semillas del bien
"Dios es tu todo. Si tienes fama, Dios es tu pan; si tienes sed, Dios
es tu agua; estás en tinieblas, Dios es tu luz que no tiene ocaso; si estás
desnudo, Dios es tu vestido inmortal". El Papa León recuerda una
homilía del Comentario al Evangelio de San Juan, encontrándose con
cuatro familias religiosas femeninas con ocasión de los capítulos generales,
entre ellas una agustina dedicada a la caridad, el 30 de junio . La caridad, dice, está
unida a la primacía de Dios en la vida cristiana y ha llevado a hombres y mujeres,
con sus propias limitaciones, a hacer cosas que "quizá nunca pensaron que
podrían realizar, permitiéndoles sembrar semillas de bien que, atravesando
siglos y continentes, han llegado hoy prácticamente a todo el mundo".
Hacer el bien y hacerlo juntos recuerda las piedras angulares del
pensamiento agustiniano: la comunión, la amistad y la unidad. En el Discorso 359,
que el Papa cita en la Misa de inicio de pontificado, el 18 de mayo,
san Agustín escribió que "la Iglesia está formada por todos aquellos que
están en armonía con sus hermanos y que aman al prójimo", de ahí el deseo
de León XIV de "una Iglesia unida, signo de unidad y de comunión, que se
convierte en fermento de un mundo reconciliado". Unidad que nace de
sentirse hermanos porque cada uno es expresión de la imagen de Dios. "Qué
importante es recordarnos siempre -dijo el Papa en el almuerzo en
el Borgo Laudato si' con los pobres el 17 de agosto- que
encontramos precisamente esta presencia de Dios en cada uno. Y así también
estar reunidos aquí esta tarde, en este almuerzo, es vivir junto a Dios, en
esta comunión, en esta fraternidad".
Benedetta Capelli - Ciudad del
Vaticano
Fuente: Vatican News
