ÚLTIMO PARTIDO DE MODRIC EN EL REAL MADRID: LEYENDA ORGULLOSAMENTE CATÓLICA, FAMILIAR Y DISCRETA

A punto de cumplir los 40 años, Luka Modric ha jugado su último partido como jugador del Real Madrid. Abandona el club como una auténtica leyenda, querido por los aficionados de su equipo y por sus propios rivales.

Luka Modric, junto a su mujer en la Primera Comunión de su hijo Ivano.
Dominio público
En estos 12 años vistiendo la camiseta blanca, que se enfundó por primera vez con 27 años,
 ha ganado un total de 28 títulos, siendo el jugador con más títulos en la historia del club, entre los que destacan seis Champions League.

En estos años en España, Modric nunca ha estado en el foco de ningún escándalo, algo habitual en el entorno futbolístico. Al contrario, el jugador croata ha destacado por su discreción y por su vida familiar. Casado con Vanja Bosnic desde 2010, este matrimonio tiene tres hijos a los que mantiene lejos del bullicio: Ivano, Ema y Sofía.

Esta discreción no ha sido obstáculo para que trascienda la religiosidad de la familia Modric, que además al ser croata lo vive como algo cultural. Es católico y orgullosamente ha mostrado esta catolicidad en sus redes sociales. Así, ha publicado imágenes del bautizo de alguno de sus hijos o de los cuales ha sido padrino, como el caso del hijo del también futbolista y católico Marco Kovacic, o de la Primera Comunión de su hijo Ivano, por ejemplo.

Espinillera de Modric en la que se ve una foto de su familia
y una estampa del Sagrado Corazón. Dominio público
Una muestra de esta religiosidad se produjo cuando muchos periodistas sepreguntaron por qué Modric besaba repetidamente sus espinilleras antes de los partidos. La explicación era sencilla. En ellas llevaba impresas dos imágenes: en la parte inferior una fotografía de su familia y 
en la parte superior una imagen del Sagrado Corazón de Jesús, del que el jugador croata es devoto. También trascendió que durante la final del Mundial que Croacia disputó en 2018, tanto él como otros muchos compañeros portaban una camiseta de la Virgen María bajo la camiseta oficial de Croacia.

Una vida nada fácil

Modric ha llegado a lo más alto del fútbol mundial desde abajo, muy abajo. Su vida no ha sido nada sencilla y fue uno de los miles de niños que padeció en primera persona la guerra de los Balcanes. Su padre fue llamado para luchar en el ejército croata, su abuelo fue asesinado por los serbios. "Luka vio con sus propios ojos cómo mataban a su abuelo. No tuvieron otra opción que huir a Zadar a través de los bosques y las montañas para no ser asesinados", comentaba el director deportivo del NK Zadar Josip Bajlo.

Junto a su madre vivió como refugiado en Zadar, en un hotel, junto a otras muchas familias que habían perdido todo. Allí su talento futbolístico, pese a tener sólo 7 años, no pasó desapercibido y pronto fue fichado por el Zadar.

Tomislav Basic, jefe de la cantera de Zadar, recordaba que tuvo que hacerle unas espinilleras de madera, que el futbolista guarda con cariño, porque su familia apenas tenía dinero para vivir.

Con mucha humildad y esfuerzo ha llegado a ser el mejor futbolista croata de la historia y un jugador que ha marcado época en el Real Madrid, clave en los numerosos trofeos conseguidos estos años. Y lo más importante es que esos valores que aprendió de niño los sigue haciendo gala hoy en día, siendo en muchas ocasiones un rara avis en su ambiente. Y junto a su familia y a Dios conforman los pilares de la vida de Luka Modric.

Fuente: ReL