A punto de
cumplir los 40 años, Luka Modric ha jugado su último partido como
jugador del Real Madrid. Abandona el club como una auténtica leyenda, querido
por los aficionados de su equipo y por sus propios rivales.
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Luka Modric, junto a su mujer en la Primera Comunión de su hijo Ivano. Dominio público |
En estos años en España, Modric nunca ha estado en el foco de ningún
escándalo, algo habitual en el entorno futbolístico. Al contrario, el
jugador croata ha destacado por su discreción y por su vida familiar. Casado
con Vanja Bosnic desde 2010, este matrimonio
tiene tres hijos a los que mantiene lejos del bullicio: Ivano, Ema y
Sofía.
Esta discreción no ha sido obstáculo para que
trascienda la religiosidad de la familia
Modric, que además al ser croata lo vive como algo cultural. Es
católico y orgullosamente ha mostrado esta catolicidad en sus redes sociales.
Así, ha publicado imágenes del bautizo de alguno de sus hijos o de los cuales
ha sido padrino, como el caso del hijo del también futbolista y católico Marco
Kovacic, o de la Primera Comunión de su hijo Ivano, por ejemplo.
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Espinillera de Modric en la que se ve una foto de su familia y una estampa del Sagrado Corazón. Dominio público |
Una vida nada fácil
Modric ha llegado a lo más alto del fútbol
mundial desde abajo, muy abajo. Su vida no ha sido nada sencilla y fue uno de
los miles de niños que padeció en primera persona la guerra de los Balcanes. Su
padre fue llamado para luchar en el ejército croata, su abuelo fue asesinado
por los serbios. "Luka vio con sus
propios ojos cómo mataban a su abuelo. No tuvieron otra opción que
huir a Zadar a través de los bosques y las montañas para no ser
asesinados", comentaba el director deportivo del NK Zadar Josip Bajlo.
Junto a su madre vivió
como refugiado en Zadar, en un hotel, junto a otras muchas familias
que habían perdido todo. Allí su talento futbolístico, pese a tener sólo 7
años, no pasó desapercibido y pronto fue fichado por el Zadar.
Tomislav Basic, jefe de la cantera de Zadar, recordaba que
tuvo que hacerle unas espinilleras de
madera, que el futbolista guarda con cariño, porque su familia apenas
tenía dinero para vivir.
Con mucha humildad y esfuerzo ha llegado a ser
el mejor futbolista croata de la historia y un jugador que ha marcado época en
el Real Madrid, clave en los numerosos trofeos conseguidos estos años. Y lo más importante es que esos valores que
aprendió de niño los sigue haciendo gala hoy en día, siendo en muchas
ocasiones un rara avis en su
ambiente. Y junto a su familia y a Dios conforman los pilares de la vida de
Luka Modric.
Fuente: ReL