Temblores y vibraciones
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Leti nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Estábamos en la
Eucaristía cuando empezamos a sentir un temblor en la capilla. Escuché más
detenidamente y me di cuenta de que provenía de la calle, estaban haciendo
obras y las vibraciones hacían que todo el suelo de la capilla se estremeciera.
Impresionaba.
Cuando acabó la
Eucaristía, salí a ver qué ocurría, porque la vibración la sentía muy cerca.
Efectivamente, estaban en la calle paralela a nuestra tapia. Este era el motivo
de las vibraciones.
Pregunté por la
persona responsable. Me explicó lo que estaban haciendo y lo único que le pedí
fue que no se acercaran al muro del monasterio para que no dejaran los
cimientos al descubierto. Hace unos años, tuvimos la mala experiencia de que
cediera un poco la tapia por unas obras. La encargada me dijo que dejarían
distancia y no se acercarían. Y así ha sido.
Le daba gracias
al Señor por los buenos cimientos que tiene el edificio. ¡Cómo puede estar
tantos años en pie, sin sufrir… y los que durará! Le pedía al Señor que tener
una fe en Él como esos cimientos.
Nuestros
cimientos se construyen día a día, confiando en Él, creyendo en Él, esperando
en Él. Porque la fe está llamada a crecer. El Señor cada día se manifiesta de
mil maneras para que, poco a poco, tengamos la certeza de Su amor y de Su
presencia.
Si tenemos unos
buenos cimientos en Cristo, ya pueden llegar temblores, miedos, incertidumbres…
que nada nos moverá de Cristo, nada nos hará desconfiar de Su amor. Porque
sabemos por experiencia que Él está con nosotros y que Su amor es lo que nos da
la vida.
Sentir que el
suelo se te mueve es una experiencia rara, porque no tienes dónde poner tu
seguridad, no sabes dónde agarrarte, no puedes sentarte, ni tumbarte… todo
tiembla. Por ello, si el suelo de tu vida vibra, es el momento de colgarte de
Cristo y dejar que el suelo desaparezca. Pero cuando te cuelgas, recuerda que
ya no hay suelo, solo está Cristo. No te sueltes de Él.
Hoy el reto del
amor es colgarte de Cristo y mirarle. No dejes que el temblor del miedo te
paralice.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
11 mayo 2025
Fuente: Dominicas de Lerma
