Nos acercamos al lienzo de tela que, según la tradición, envolvió el cuerpo de Jesús
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CNS. Paul Haring |
Cientos de
imágenes han recorrido estos días las calles de la geografía española. Crucificados,
nazarenos o flagelados, y quizás uno pueda preguntarse, al mirar cara a cara a
cada talla, ¿será este el rostro fiel de Cristo?
Hoy la
inteligencia artificial puede ofrecernos imágenes muy realistas de Jesús, que,
sin duda, nos impresionan. También el cine ha intentado poner cara a Jesús,
desde el famoso Jeffrey Hunter en Rey de reyes, Jim Caviezel en La
Pasión de Cristo o Jonathan Roumie en la afamada serie The Chosen.
Pintores y
escultores de todas las épocas, igualmente han intentado transmitir su
misterioso rostro. ¿Y quién de nosotros no tiene en casa al menos una decena,
sino más, de estampas con distintos rostros de Jesús? Seguramente, en alguna
ocasión, te hayas preguntado cómo sería su verdadero rostro. Pero… ¿Y si
existiese una foto real de Jesucristo?
En Turín, la
capital de la región del Piamonte, se alza su Duomo, que guarda silenciosamente
un misterio que ha atravesado épocas y corazones. En pleno s. XXI, y tras
numerosos estudios científicos, aún no se ha podido confirmar como se formó la
imagen de un hombre en una tela. Las fibras parecen haber sido gradualmente
quemadas con un orden que desconcierta. Hablamos de la Sábana Santa.
¿Qué es la
Sábana Santa?
La Sábana
Santa, Santa Síndone o también conocida como el Santo Sudario de Turín, es un
lienzo de tela de lino de 4,3 metros de largo por 1,1 metros de ancho que,
según la tradición católica, envolvió el cuerpo de Jesús tras su muerte.
En ella se
contempla, con asombroso detalle, la imagen frontal y dorsal de una figura
humana en «negativo fotográfico» que ha sido sometida a una violencia brutal.
Este hombre mediría alrededor de 1,75 metros y pesaría unos 75 kg.
Los estudios
científicos que han analizado la Sábana Santa arrojan que este hombre recibió
unos 250 golpes y 150 latigazos, al mismo tiempo entre la costilla 5 y 6 se
aprecia un corte punzante, que recuerda la lanzada narrada en los Evangelios.
Presenta también golpes por todo el cuerpo, la nariz desviada, y numerosas
heridas en su cabeza. Curiosamente, más que una corona de espinas —como
popularmente se representa—, lo que llevó fue una especie de casco de espinas
que cubría toda la cabeza.
Llama
enormemente la atención que mientras el cuerpo está en un negativo perfecto, la
sangre está, como se vería en la realidad, en positivo.
Para los
creyentes, analizar la Sábana Santa es leer el Evangelio; numerosas citas
aparecen en ella, todo encaja. Para los no creyentes, o agnósticos, se trata de
una pieza única, una pieza que cautiva y llama poderosamente la atención, pues
esta figura humana, en negativo fotográfico (realizado mucho antes de que
existiera la propia palabra), no está pintada, ni teñida. No hay pigmentos, ni
trazos humanos. La figura parece haber sido «quemada» levemente en la
superficie de las fibras, como si una especie de «energía desconocida» la
hubiera impreso. ¿Y si esa energía desconocida fuese la resurrección? ¿Sería
esta una prueba empírica?
Para responder
a estas preguntas, se pueden analizar ciertas «investigaciones», que ayudaran a
decirse al lector:
Negativo
fotográfico: Es la «prueba» más antigua. En 1898, el fotógrafo Secondo Pia
reveló un negativo que mostró la imagen de la Sábana con mayor claridad. Para
asombro de todos, el negativo fotográfico parecía un positivo: la imagen era
aún más nítida y con relieve. ¿Cómo es posible que un lienzo medieval posea
cualidades de negativo fotográfico siglos antes de la invención de la cámara?
Tridimensional:
Científicos de la NASA, al analizar la imagen en los años 70, descubrieron que
esta contiene información tridimensional. Al ser escaneada por el Analizador de
Imágenes VP-8, se generó una imagen en relieve del cuerpo. Este relieve lo
producía el “color” de la fibra, cuanta más quemada estaba esa fibra, más
oscura, y significa que estaba más cerca del cuerpo de Jesús.
Coincidencias
anatómicas: El tipo de sangre hallado en la tela es AB —frecuente
entre poblaciones judías—. También se ha hallado polen de plantas que solo
crecían en la región de Jerusalén. Las heridas coinciden con el relato bíblico
y las facciones de la cara son las mismas que se observan en el santo sudario
de Oviedo.
Un rostro
que interpela
Cada Viernes
Santo, los ojos de todos los creyentes miran fijamente a ese rostro
ensangrentado, sereno, casi en paz, que parece decir: «Me he entregado por ti».
Y algo dentro de nosotros se estremece.
La Iglesia, con
sabia prudencia, no se ha pronunciado en este campo. No obliga a creer en ella,
aunque invita a venerarla y son miles los fieles que se reúnen en cada
ostensión que se realiza cada 25 años. Hasta la fecha no se ha confirmado
cuando será la próxima ostensión.
Quizás la
Sábana Santa no fue hecha para convencer a la ciencia, sino para conmover al
alma. Para recordarnos que, antes de ser un misterio histórico o físico, es un
misterio de amor. Uno que, como el Evangelio, no siempre se explica… pero sí se
puede abrazar.
Álvaro
Serrano Bayán
Fuente:
Ecclesia