El Dios de las cosas pequeñas
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| Dominicas de Lerma |
Hola, buenos
días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Ayer fui al
locutorio para felicitar la Navidad a una persona que había venido y que, desde
hace unos meses, recibe el reto. Hablando sobre ello, me dijo: “¿Sabes cómo lo
llamo? El Dios de las cosas pequeñas”. Esta expresión me llegó muy dentro, y
salí del locutorio dándole vueltas, porque esta persona, sin saberlo, me estaba
anunciando la Navidad. Porque la Navidad es el Dios de las cosas pequeñas.
Todo un Dios se
hace hombre, lo más grande e impensable para nuestra mente y nuestro corazón.
Que Dios nos regalara a su Hijo para salvarnos y darnos nueva vida. Es verdad
que nuestro Dios no hace ruido. Lo vemos en Belén: nació en el silencio de la
noche. Fueron los ángeles quienes se encargaron de cantar y anunciarlo. Porque
anunciar la Navidad, el nacimiento de Jesús, es lo que estamos viviendo estos
días. Muchas cosas te hablan de este nacimiento divino, se te anuncia esta gran
alegría.
Lo anuncian las
luces, que te dicen que la luz, que es Cristo, va a nacer. Lo anuncian los
adornos: cuando un acontecimiento es importante, todo se adorna. Todo lo
anuncia, como lo anunciaron los ángeles a los pastores. Pero Jesús es un Dios
silencioso: nace en una cueva en medio de la noche. Y nace en cosas pequeñas,
en lo sencillo de un establo, en un pesebre, acompañado de un asno y un buey,
abrazado por José y María. Porque en lo pequeño reside la grandeza.
En lo pequeño
nos abrimos al asombro del Dios todopoderoso. En lo pequeño, nuestro corazón
está preparado para acoger lo grande que es nuestro Dios. Porque todo empieza
por algo pequeño. Nunca el árbol es grande sin antes ser una semilla. Es la
grandeza de lo pequeño, un tesoro escondido.
Hoy, el reto
del amor es pedirle al Señor que te permita descubrirlo en estos días. Pídele
que te muestre su amor, y así descubrirás una felicidad plena.
VIVE DE CRISTO
¡Feliz día!
21 diciembre
2024
Fuente: Dominicas de Lerma
