¿CUÁLES SON LAS CUATRO ÚLTIMAS COSAS?

Al meditar sobre las Cuatro Últimas Cosas, se invita a los católicos a considerar el peso de sus acciones y a buscar una vida de rectitud

Dominio público

En la tradición católica , la contemplación de las “Cuatro Últimas Cosas” (muerte, juicio, cielo e infierno) es fundamental, especialmente durante las últimas semanas del año litúrgico. Este tiempo sirve como inventario espiritual, invitando a los fieles a reflexionar sobre las realidades últimas que nos esperan a todos. Sin embargo, eso no significa que uno deba abstenerse de reflexionar sobre estos asuntos durante todo el año. Y aunque estos temas puedan parecer desalentadores o sombríos al principio, son esenciales para guiarnos hacia lo que realmente importa .

La escatología , el estudio teológico de los últimos tiempos, ofrece un marco para comprender estos profundos misterios. En la enseñanza católica, la escatología no es sólo un discurso teórico , sino una guía práctica que ayuda a los fieles a orientar sus vidas hacia una existencia significativa y virtuosa. Nos recuerda que nuestro camino terrenal es un preludio a una realidad mayor y eterna.

La primera de las cuatro últimas cosas , la muerte, es el fin inevitable de nuestra existencia terrenal. Meditar sobre ella implica reconocer nuestra propia mortalidad y la naturaleza transitoria de la vida. Al contemplar la muerte, se anima a los católicos a vivir con un sentido de urgencia y propósito , aprovechando al máximo su tiempo en la tierra adhiriéndose a las enseñanzas de Cristo y de la Iglesia.

El juicio sigue a la muerte, según la creencia católica, y puede entenderse en dos fases: el juicio particular en el momento de la muerte, donde se decide el destino eterno del alma, y ​​el juicio general al final de los tiempos, cuando Cristo regresará para juzgar a toda la humanidad. Esta creencia exige una vida de responsabilidad , donde las acciones y decisiones de uno sean juzgadas no solo por estándares humanos, sino también por la justicia y la misericordia divinas.

El tercer tema, el cielo, es la esperanza máxima de los creyentes: un lugar de comunión eterna con Dios donde abundan la paz, la alegría y el amor. Implica el cumplimiento del destino humano y la culminación de una vida vivida en la fe y la virtud. La promesa del cielo inspira a los católicos a esforzarse por alcanzar la santidad y a cultivar una relación profunda con Dios.

Por el contrario, el infierno significa la separación eterna de Dios, un estado de existencia que resulta de un rechazo definitivo del amor y la gracia de Dios. La idea del infierno es, en verdad, aleccionadora y sirve como un poderoso recordatorio de la gravedad de nuestras decisiones morales y de las posibles consecuencias de alejarnos de la verdad divina.

El Catecismo de la Iglesia Católica ofrece una gran cantidad de enseñanzas y reflexiones sobre estos temas, animando a los fieles a vivir con una perspectiva eterna. Al meditar sobre las Cuatro Últimas Cosas , se invita a los católicos a considerar el peso de sus acciones , a buscar una vida de rectitud y a tener esperanza en la promesa de la vida eterna con Dios. Esta contemplación no tiene como objetivo infundir miedo , sino inspirar un compromiso más profundo con una vida de fe, amor y servicio, plenamente conscientes de las dimensiones eternas que enmarcan nuestra existencia terrenal.

Daniel Esparza - Philip Kosloski 

Fuente: Aleteia