“¡Nunca vayan a la cama sin hacer las paces!”, exclamó Francisco, haciendo que los niños repitieran esta frase tres veces todos a coro
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El Papa Francisco, como cada año,
visita a los niños, animadores y personal de “Estate Ragazzi”, el Centro de
Verano del Vaticano. Esta vez en el escenario inédito de los espacios
deportivos del Centro San José, inaugurado en junio. Saludos, oraciones y un
breve diálogo con algunos jóvenes sobre la familia, la paz y el Jubileo:
“Gracias por su espíritu de alegría”
Calor (casi
32° ya a las 8.30 de la mañana) y color, el de las gorras y camisetas de los
niños y los 300 globos (absolutamente biodegradables) lanzados al aire con la
frase “Son preciosos a los ojos de Dios”. A continuación, saludos, aplausos,
risas, “choca esos cinco” y oraciones. Por último, un breve intercambio sobre
los temas de la paz “que es lo más hermoso del mundo”, la importancia de la
familia y de estar cerca de los abuelos que “te ayudan a encontrar tu camino”,
y la preparación del Jubileo que debe hacerse “con alegría”, que es muy
diferente de la “diversión”.
Francisco
vuelve a dialogar con niños y jóvenes: esta vez se trata de los hijos de los
empleados vaticanos que asisten al Centro de Verano del Vaticano. Como cada
año, esta mañana, 18 de julio, el Papa ha visitado los grupos azul, amarillo y
verde (divididos según las edades), junto al personal y los animadores, guiados
por “Superman”, como lo llamó el Pontífice, es decir, el padre Franco Fontana,
director de la comunidad salesiana en el Vaticano y capellán de los Museos
Vaticanos y de los Servicios de Seguridad.
La llegada del
Papa
Un escenario
diferente al de los encuentros pasados, siempre en el Aula Pablo VI. Esta vez
fue el campo de deportes del nuevo Centro San José, cerca de la Fuente de la
Barcaccia, inaugurado en junio gracias a la generosidad de algunos benefactores
a los que el Papa recibió a primera hora de la mañana en Santa Marta para
expresar su gratitud. Francisco lo acompañó a bordo del conocido Fiat 500 L
blanco, mientras los chicos seguían jugando al pádel, a las cartas o se
zambullían en la piscina. Música con el himno de “Verano Chicos” y fuertes
aplausos anunciaron la llegada del Pontífice, que fue recibido por el cardenal
Fernando Vérgez Alzaga y la hermana Raffaella Petrini, presidente y secretaria
general del Governatorato respectivamente.
“Cuidar a los
niños”
Saludos y
apretones de manos, los mejores deseos para una muchacha que recientemente ha
tenido un bebé, luego el Papa se trasladó a la pagoda donde se reunió
brevemente con el personal del Centro de Verano. “Ex niños” que se han
convertido en adolescentes y adultos y ahora están al servicio de esta
realidad: “Gracias a ustedes que prestan esta ayuda. Algunos de ustedes antes
eran niños y ahora colaboran y ayudan en esto”, dijo Francisco. Una
“hermosa obra” que “hace crecer”, añadió, y recomendó: “Cuiden a los niños”.
La importancia
de la familia
La siguiente
parada fue el campo verde, donde todos los niños esperaron al Papa sentados,
agitando paneles con las palabras “Gracias”. Cinco de ellos formularon
preguntas a Francisco. La primera fue la del pequeño Paolo: “¿Quiénes eran tus
caballeros cuando eras pequeño?”.
Una referencia
al tema elegido este año, “Caballeros errantes”. La respuesta de Jorge Mario
Bergoglio fue inmediata: “Los padres”. A partir de ahí, algunos recuerdos de su
infancia en Argentina, de él y sus cuatro hermanos juntos a la mesa con “mamá y
papá que nos enseñaban cosas. Los padres, la familia, hacen crecer a las
personas”, dijo el Papa. Y, como siempre, recordó la importancia de los
abuelos: “¡Son geniales!”.
Los veranos
con los abuelos en Argentina
Siguiendo con
el tema de los abuelos, impulsado por la pregunta de Matilde, Francisco recordó
los veranos pasados con los “abuelos”, tanto los paternos como los maternos.
Momentos felices, como siempre que se está en su compañía. “Hablen con los
abuelos”, insistió el Papa. “¿Qué piensan de los abuelos? Díganme ustedes,
preguntó dirigiéndose al grupo. “Dan alegría”, gritó una niña en primera fila.
“Los abuelos nos ayudan a encontrar el camino”, se hizo eco otra. “Eso es
bueno, estén cerca de los abuelos, ¿de acuerdo?”.
Nunca el
espíritu de guerra, siempre hacer la paz
Otra
recomendación del Papa: “Hacer la paz”. “Hacer la paz es lo más hermoso de la
vida y debemos aprender a hacer la paz en casa, cuando nos peleamos, con
nuestros hermanos, cuando nos enfadamos”. “¡Nunca vayan a la cama sin hacer las
paces!”, exclamó Francisco, haciendo que los niños repitieran esta frase tres
veces todos a coro. “Nunca vayan a la cama con espíritu de guerra”. Y esto vale
para todos: “Incluso para los padres cuando se pelean”.
Prepararse con
alegría para el Jubileo
Una mención,
en el intercambio con los jóvenes, finalmente, al Jubileo del 2025. “¿Cómo
podemos los jóvenes prepararnos para el Jubileo?”, fue la pregunta de Miguel.
“Jubileo viene de la palabra júbilo y júbilo es alegría”, respondió el Papa.
Por tanto, debemos “prepararnos siempre con alegría”, que es diferente a
“diversión”, que no siempre es algo “bueno”.
Oraciones,
globos y saludos
Para concluir,
Alice, una niña, leyó una carta en nombre de toda la comunidad de “Estate
Ragazzi”: “Una experiencia magnífica”, la calificó. El encuentro concluyó con
una oración, seguida del lanzamiento de globos de goma natural de varios
colores (entre ellos uno blanco para el Papa) con la misma inscripción impresa
en la pancarta detrás de Francisco:
“A ti, querida chica y querido chico: son preciosos a los ojos de Dios”. Un gesto simbólico para hacer llegar las palabras del Papa al mayor número de personas posible, explicaron los organizadores. A ellos y a todos los niños, otro agradecimiento de Francisco: “Gracias por el espíritu de alegría que tienen”.
Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano
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