Respuesta del Dicasterio a un obispo filipino
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| Dominio público |
Para responder a la pregunta, el Dicasterio decidió responder
involucrando también a la Conferencia Episcopal de Filipinas, «notificando que
sería necesario implementar una estrategia coordinada entre cada Obispo que
incluya dos enfoques».
El primero se refiere al nivel doctrinal: el Dicasterio reitera
que «la pertenencia activa de un fiel a la masonería está prohibida, debido a
la irreconciliabilidad entre la doctrina católica y la masonería (cf. la Declaración
de la Congregación para la Doctrina de la Fe de 1983, y las mismas Directrices publicadas por la Conferencia Episcopal en
2003)«.
Por tanto, aclara la nota, «quienes formal y conscientemente
sean miembros de logias masónicas y hayan abrazado los principios masónicos,
quedan comprendidos en las disposiciones presentes en la citada Declaración.
Estas medidas se aplican también a cualquier eclesiástico registrado en la
masonería».
El segundo enfoque se refiere al nivel pastoral: el Dicasterio
propone a los Obispos filipinos «realizar una catequesis popular en todas las
parroquias, sobre las razones de la incompatibilidad entre la fe católica y la
masonería». Finalmente, se invita a los Obispos de Filipinas a evaluar la
oportunidad de pronunciarse públicamente sobre este tema.
La Declaración de noviembre de 1983 fue publicada en vísperas de
la entrada en vigor del nuevo Código de Derecho Canónico. El Código reemplazó
al de 1917 y entre las novedades se constató – algunos con satisfacción, otros
con preocupación – la ausencia de la condena explícita de la masonería y de la
excomunión de sus afiliados, que en cambio estaba presente en el texto antiguo.
La Declaración, firmada por el entonces cardenal Joseph Ratzinger y por el
secretario de la Congregación Jérôme Hamer, aprobada por Juan Pablo II, reitera
que los católicos inscritos en logias masónicas se encuentran «en estado de
pecado grave».
Fuente: Vatican.news/InfoCatólica
