El amor a María santísima fue lo que mantuvo fiel y firme ante la adversidad al cardenal Van Thuan, luego de vivir preso durante 13 años, por fidelidad a Cristo
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| cardinalvanthuan.org. Dominio público |
En el libro de su autoría Cinco panes y dos peces, narra cómo la Santísima Virgen María le ayudó a superar las numerosas pruebas a las que fue sometido a lo largo de su vida. Llamándola “su primer amor”, como el santo cura de Ars, atribuyó su amor a María a su madre, y su vocación a su abuela, mujer sencilla que sin saber leer y escribir, después de las oraciones familiares aún rezaba un rosario por los sacerdotes.
De ahí, extraemos la siguiente oración:
María, mi Madre
María, Madre mía, Madre de Jesús, Madre nuestra, para sentirme unido a Jesús y a todos los hombres, mis hermanos, quiero llamarte Madre nuestra. Ven a vivir en mi, con Jesús tu Hijo amantísimo, este llamado de renovación total, en el silencio y en la vigilia, en la oración y en la ofrenda, en la comunión con la lglesia y con la Trinidad, en el fervor de tu Magníficat, en unión con José, tu santísimo esposo, en tu humilde y amoroso trabajo de llevar a cabo el testamento de Jesús, en tu amor por Jesús y José, por la lglesia y la humanidad, en tu fe inquebrantable en medio de tantas pruebas soportadas por el Reino, en tu esperanza -que actúa ininterrumpidamente- de construir un mundo nuevo de justicia y de paz, de felicidad y de verdadera ternura, en la perfección de tus virtudes, en el Espíritu Santo, para llegar a ser testigo de la Buena Nueva, apóstol del Evangelio.
Continúa, Madre, obrando en mí, orando, amando, sacrificándome; continúa haciendo la voluntad del Padre, continúa siendo la Madre de la humanidad. Continúa viviendo la pasión y la resurrección de Jesús. iOh, Madre, me consagro a Ti, todo a Ti ahora y para siempre. Viviendo en tu espíritu y en el de José, viviré en el Espíritu de Jesús, con Jesús, José, los ángeles, los santos y todas las almas. Te amo, Madre nuestra, y compartiré tu fatiga, tu preocupación y tu combate por el Reino del Señor Jesús. ¡Amén!
Oración en el aislamiento en Hanoi, (Vietnam del Norte), 1 de enero de 1986, Solemnidad de María Madre de Dios.
Mónica Muñoz
Fuente: Aleteia
