Unos 2.500 «hakuners» en la JMJ, y muchos miles cantan con ellos en sus conciertos
![]() |
| Hakuna congregó a miles de fans y miembros en la JMJ de Lisboa. Dominio público |
Un escenario abarrotado y lleno de
alegría, pero también muy distinto al que pudieron ver sus integrantes en la
JMJ de Río de 2013, hace ahora diez años. Entonces, Hakuna estaba formado por
tan solo unas decenas de "pringados" -sus miembros-
"de primera hora", y su fundador, el sacerdote José Pedro Manglano.
Pero entonces, seguramente no
imaginaban que llegarían a cumplir los diez años con millones de
reproducciones en Spotify, agotando miles de entradas semanas antes de
tocar en icónicas plazas como el Palacio Vistalegre de Madrid y llevando
a 2.500 miembros de este movimiento para ver al Papa a Lisboa
desde más de 20 países.
Macarena Torres, responsable de
comunicación de la organización, relata a El Independiente que
todo empezó al volver de Río, cuando Manglano invitó a que el "grupo de
chavales" que lo acompañó a la JMJ grabase un disco con sus temas
religiosos. Y sin mayor pretensión aparente, comenzó lo que hoy es una
"Revolución" musical y religiosa entre los jóvenes.
¿Qué es lo que les hace lograr
tanta química entre los católicos de la Generación Z y los milenials?
A Torres, que en su primer encuentro con Hakuna de 2018 estaba algo
"despistada" de la fe, le atrapó el hecho de que "rezaban
pero también salían de fiesta".
"Me di cuenta que se podían
hacer las dos cosas, el cristiano disfruta de todo. Al poco tiempo de
volver a Sevilla se montó un grupo de Hakuna y decidí apuntarme", relata.
Desde entonces, la joven se
reenganchó con la práctica religiosa a través de las horas santas de
Hakuna, con música en directo, testimonios y, al acabar, alguna cerveza en
el bar "más cercano".
En lo referido a la asistencia,
estos ratos de oración son un éxito y reúnen a 10.000 asistentes por
semana en sus principales sedes de todo el mundo.
Un movimiento "de los
jóvenes" en el que "el cura ayuda"
Para Mauro, de 22 años, hay varios
hechos que "marcan la diferencia" en Hakuna. El primero, la
aparente ausencia de clericalismo (tema del que a menudo habla
el Papa Francisco).
"Lo bueno es que lo movemos
nosotros, los jóvenes, el sacerdote nos ayuda pero es nuestro, y lo
que más nos mueve es la música y el Señor que está en la
eucaristía. El ambiente es buenísimo, se respira vida, alegría", comenta.
También valora algo que, a su
juicio, "no se encuentra en otro lugar ": "No pensamos en la Cruz
y la pesadumbre de la vida".
Otra joven cercana a Hakuna que
estuvo en el concierto de Lisboa, Teresa Cano, valora que "la forma de
vivir la religión a través de sus letras no es de un Dios castigador o
como tradicionalmente se ha planteado la relación con Dios, sino como
un amigo". También cree que si Hakuna atrae a tantos jóvenes, es por
un acceso "más fácil" que a otros movimientos y no oculta la
importancia de "tomarse algo" después de cada hora santa.
María José Ortiz, de 34 años,
contempla Hakuna como "una forma distinta" de acercarse a Dios y
rezar, y destaca algunos elementos comunes que le hacen querer acercarse más:
"Tienen grupos de Whatspp que avisan de actividades, ayudan a la
comunidad fuera del ámbito religioso, representan a Dios como un Padre
cercano y no castigador…".
El secreto del éxito de Hakuna
Cada tema de Hakuna es comparable a
alguna de sus directrices doctrinales. El pasárselo bien y disfrutar en clave
religiosa las pequeñas cosas es uno de ellos, que también deja plasmado Manglano
en su libro Viva la vida o el grupo en su nuevo
tema, Olor a tostadas.
A Hakuna no le sobra el tiempo.
Según concluya la JMJ de Lisboa este domingo 6 de agosto se trasladarán al Tío
Pepe Festival, que se celebra en Jerez del 7 al 17 de agosto.
Maca y Álex, responsables de
relaciones externas y coordinación musical del grupo respectivamente, explican
al Diario de Jerez el
"secreto del éxito" de Hakuna que les permite contar con un
asalariado en el sector musical y a más de una decena de ellos en la Fundación
Hakuna.
"El éxito se lo
atribuimos a Dios", afirman enérgicamente al ser preguntados por sus
vídeos y temas más virales. También a considerar las canciones como "oraciones
muy personales que escribe cada uno". De hecho, Maca asegura que
para Hakuna, "lo de menos es subirse a un escenario".
Tres pilares: horas santas,
"don Josepe" y cohesión
"Hakuna es un un grupo de
música de adoración eucarística. El
momento culmen como grupo es cuando cada semana se pone delante de la
Eucaristía en una hora santa y se rezan las canciones. No estás
haciendo un ‘hit’ a pesar de que a la gente le llama la atención que en
los conciertos todo el mundo se sabe todas
las canciones... Y eso es porque cada semana se cantan en las horas
santas", explica.
Sin embargo, admiten que algunos
elementos materiales que ayudan. Uno es el mismo Manglano, cuya figura
"enriquece mucho a la hora de hacer las letras". De hecho, reconocen
que "muchas de las letras del grupo son de `Don Josepe´".
Otra de las "claves del
éxito" de Hakuna es la fidelidad a su espíritu fundacional y a la
identidad de grupo. Por eso dicen que da igual si las canciones se componen en
Madrid, Valencia o fuera de España.
"Todos somos parte de esto con
independencia de dónde seas y todos como que vamos a lo mismo",
explican.
Precisamente por ello, y por querer
expresar la "verdad en esencia", prefieren componer su música
"con un papel o sentado en tu jardín" y que "nazca de
experiencias vitales de un encuentro con Dios" a pedirle ayuda al Chat
GPT y la Inteligencia Artificial.
También por este motivo renuncian
a elementos técnicos de edición como el "autotune". "Al
final le quitas la verdad, la esencia de una voz", admite Maca.
Una "revolución" con la
que se identifican miles
Otro de los factores que impulsan a
este grupo es el saber combinar el estilo del pop más "comercial" y
actual con un mensaje que, en resumen, traslada la forma de vivir la fe
de jóvenes del día a día.
"Nuestras canciones apelan al
sentido de la vida, a tu relación con Dios, al amor o la belleza", cuenta
Maca antes de hablar de uno de sus principales temas, Huracán. Por
eso, miles de jóvenes pueden identificarse el mensaje.
"Creo que no es por casualidad
que sea esa canción. Es muy verdad, pues es una chica que se hace muchas
preguntas sobre su vida. Y porque si te asomas al abismo, a veces entras en la
desesperación de decir: si Dios existe ¿dónde está? Es muy difícil que
no te identifiques con eso en algún momento de tu vida", agrega.
"Estamos reconociendo que en
la música católica se está produciendo una revolución y que hay un
efecto llamada pues hay otros grupos que también lo están haciendo muy bien.
Para nosotros es muy importante que la Iglesia nos apoye", concluyen los
miembros de la organización.
"Si nos olvidásemos de Dios,
sería angustioso"
Entrevistado recientemente por Vida Nueva,
José Pedro Manglano, confiesa que la actual estructura de Hakuna no solo
"desborda" a nivel material, sino que se trata de un
éxito no buscado.
"Lo que está pasando me
sobrepasa, es muy desproporcionado respecto a lo que uno aporta. La garantía
está en que nunca ha habido objetivos o planes, propósitos de
conseguir algo, como llegar a otras ciudades o a otros países. Todo ha ido
sucediendo sin buscarlo", explica
Sin embargo, menciona algo
aparentemente contradictorio, y es que se trata de una situación que "da
una gran paz".
"Tener con tanta frecuencia el
Santísimo en alto y cantando, te hace tomar conciencia de que toda la vida mana
de Él. Eso quita toda la presión. Si nos olvidamos de Dios, mantener
una ‘multinacional’ supongo que sería angustioso", confiesa.
Manglano reconoce que en este
movimiento hay cantidad de conversiones, "ves que resucita una
persona, que aprende a vivir en libertad con una paz profunda y una caridad
creciente". Y asegura que eso, más allá de los orígenes de Hakuna o de su
terminología, "no es producto del marketing".
"Hay algo que ha entrado en
esa persona y es el Espíritu de Dios, la acción de Dios que transfigura.
Cuando entró el primer seminarista de Hakuna, vaticinaron que duraría un
telediario dentro, y mira, se acaba de ordenar", concluye.
Fuente: ReL
